PAGANISMO EN EL SENO DE LA IGLESIA

Por Guillermo Green

Reforma Siglo XXI, Vol. 18, No. 2

Desde el huerto del Edén ha habido conflicto entre la serpiente y la simiente santa. Desde los albores de la humanidad la lucha titánica ha sido entre los seguidores de Satanás y el Prometido de Dios con los suyos. Peter Jones nota con justa razón que el apóstol Pablo en Romanos 1 declara que solo existen dos religiones: la que reconoce y adora al Creador, y la que adora y sirve a lo creado.

A esta última se le llama “paganismo”, un término derivado del latín paganus, “del campo”. Hubo diversas con- notaciones de esta palabra, y llegó a ser empleada como nombre para aquellos que siguieron adorando a los viejos dioses después de que el cristianismo era común. Hace más de un siglo, el término pagano se emplea para los que creen en “servir y adorar” a lo creado, como afirma Pablo, negando honrar y servir al Creador, Dios. Tanto los cristianos como los mismos paganos hoy concuerdan en que un “pagano” es una persona que se identifica, adora y sirve a la tierra, o al cosmos.

Por lo tanto, cuando hablamos del “paganismo” dentro de la Iglesia, no estamos hablando de conductas diversas en primer lugar que los cristianos juzgamos indebidas.   A veces llamamos a alguien “un pagano” porque estafa o miente o algo por el estilo. Obviamente estas acciones no concuerdan con lo que Jesucristo pide a los suyos, pero no lo hace necesariamente un “pagano”. Aquí usamos el término para describir a los que honran y sirven a lo creado antes que al Creador. Esto puede ser el caso con los que viven vidas “santas”, incluso, los que son pastores y “siervos” del Señor. Por este motivo hago la distinción tan importante. Me refiero al fundamento, no a lo externo y lo visible.

Diversos rostros del paganismo en la Iglesia

El liberalismo teológico o el modernismo

Habiendo hecho la aclaración arriba, notaremos primero la corriente que llamamos “liberalismo teológico” o “modernismo”. Por lo general el liberal no lleva una vida muy desenfrenada, porque de otra forma sería expulsado de la Iglesia. Es más, el liberal puede llevar una vida muy buena, servicial para con muchos, y amable. Pero recordemos que los actos externos no definen la fe. Existen hindúes, islámicos, ateos, mormones y bárbaros muy amables y serviciales. El cristiano tiene que aprender a juzgar y medir a las personas por medio de los lentes de la Biblia, y no por los sentimientos superficiales de nuestra cultura.

El “problema” de los liberales en la Iglesia proviene precisamente porque la mayoría de los cristianos juzgan según el mundo y no según la regla de Dios: las Escrituras. En 1 Juan 4:1 somos exhortados así: “Amados,  no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo”. Juan estaba simplemente repitiendo la advertencia que Jesús les había dado a sus discípulos anteriormente de velar por los falsos profetas (ver Mateo 7:15; 24:5, 24). Somos mandados por Dios a “probar” los espíritus, si son de Dios o no. Claramente la regla contra la cual son probados es su Palabra inspirada. Y la exhortación de probar el “espíritu” indica que debemos ahondar más allá que sus actos externos. Debemos probar nada menos que la esencia de su fe.

Con el caso del liberalismo, se levanta en el seno de    la Iglesia europea y luego americana como una lectura alterna a la interpretación histórica de la fe. Desde Friedrich Schleiermacher (1768–1834) y David Straus en Alemania, se da el ímpetu a la teología antropocéntrica en lugar de teocéntrica. Siempre utilizando los términos tradicionales de “Dios, Cristo, fe, salvación, etc.”, los teólogos modernistas les dan otro sentido. Por ejemplo, Schleirmacher llena páginas y páginas explicando la obra de Cristo en términos que suenan muy hermosos. Pero en medio de ello de pronto inserta la salvedad de que no está hablando de un Cristo realmente resucitado en carne, cosa que él juzga no puede ser probada “científicamente”. Es decir, el Cristo realmente resucitado no es necesario para su teología. Y de hecho, el sistema liberal no depende de un Dios sobrenatural, que existe antes y fuera de todo el universo, y que salva soberanamente a los hombres pecadores. Las diferentes corrientes posteriores del modernismo simple- mente le dieron matices distintos a una misma historia: el servicio de los hombres a los hombres; la “autosalvación” de alguna manera. En términos de Romanos 1, negaron al Creador y sirvieron a lo creado.

Las formas de liberalismo teológico no terminaron con los siglos XVIII y XIV. Como el modernismo es expresión del hombre para el hombre, se adaptaba cada vez a su cultura. Así que, en el siglo XIX cuando la sociedad norteamericana se sentía muy optimista, surge el “Social Gospel”, un mensaje de gente de buena voluntad salvando a otros de buena voluntad. No hacía falta las enseñanzas del infierno, el Juicio Final, y mucho menos la muerte ex- piatoria de Jesucristo y la justificación por la imputación de los méritos de Jesús.

Cuando estallan las dos guerras mundiales, el tono se vuelve más pesimista, y surgen las otras expresiones de “teologías de crisis”, absorbiendo elementos del existencialismo. Karl Barth y Rodolfo Bultmann son dos de los más conocidos. Si bien Barth defiende la resurrección corporal de Cristo, sus definiciones de Dios, la fe, las Escrituras y la salvación lo colocan fuera del cristianismo histórico. Bultmann aún más, reduce el Evangelio al momento de decisión auténtica, desechando todo lo sobrenatural de las Escrituras. Estas corrientes y otras similares terminaron matando la Iglesia Protestante en Europa, junto con una gran parte de la Iglesia Católica.

El fenómeno muy corto de la “Iglesia Emergente” fue un intento abortivo de utilizar el modernismo contra varias tendencias en la Iglesia evangélica norteamericana. Criticando las Iglesias egocéntricas y las megaiglesias con respecto a su comodidad religiosa y social, personas como Rob Bell, Brian McLaren, y Doug Pagitt intentaron una reforma con bases provenientes del viejo liberalismo antropocéntrico. Por ejemplo, McLaren niega la infabilidad de la Biblia, la realidad literal del infierno, y aún Jesucristo como único camino de salvación, mientras aprueba el matrimonio homosexual (participó en la ceremonia del matrimonio de su hijo homosexual). Rob Bell se ha expresado en términos que suenan más budistas que cristianas. En realidad estos “reformadores” simplemente intentaron aplicar las premisas anti-sobrenaturales del viejo liberalismo a su contexto actual. Era simplemente otra cabeza de la Medusa pagana antigua.

El colapso del testimonio “evangélico” en EE.UU. fren- te al movimiento homosexual es otro indicador de hasta qué punto han absorbido realmente las premisas del liberalismo teológico. Iglesia tras Iglesias, y pastor tras pastor cae ante la presión social de aceptar la “diversidad”. Este hecho arroja luz sobre lo que el Dr. Peter Jones ha venido advirtiendo hace décadas, que las Iglesias de hoy han traicionado el mensaje bíblico de “adorar y servir” al Creador, y se han vuelto “modernistas”, sirviendo a lo creado, a la sociedad moderna, y a los gustos humanos.

La teología de “salud y prosperidad”

La carencia de fundamento teológico en diversos sectores evangélicos permitió el surgimiento de otras formas de paganismo que sirven a lo creado, que se puede denominar “teología de la prosperidad”. Kenneth Hagin y Kenneth Copeland fueron dos escritores influyentes en Latinoamérica que hicieron popular estas aberraciones. Como hablaban de la fe en términos de un “poder” mágico, muchos no re- conocieron el trasfondo pagano y liberal de su teología. El carismatismo rápidamente absorbió estos elementos, y surgió lo que conocemos como el “neo-pentecostalismo”.

Para los neo-pentecostales no hace falta que las Escrituras sean ni inspiradas ni infalibles, ya que sus apóstoles y profetas dictan la voluntad de Dios para cada día. El superapóstol Rony Chávez en Costa Rica publica cada año un “calendario profético” por el cual los fieles deben dirigir sus vidas, y también publica por escrito sus frecuentes profecías. Otros de los muchos apóstoles y profetas denigran la Biblia de varias maneras, animando a sus oyentes a no estudiarla.

Tampoco hace falta la muerte expiatoria de Cristo, ni la imputación de sus méritos para la justificación, ni la resurrección de Jesús, ni mucho menos su retorno. Inclusive, dejaron de hablar del rapto y la tribulación, porque su teología se ha vuelto tan “este mundo” que ni piensan en el re- torno de Jesús. El neo-pentecostalismo liberal promueve un concepto de vida místico que intenta aplicar lo que podríamos llamar perfectamente el chamanismo. Amuletos, frases de poder, rituales prescritos por el apóstol o profeta y sobre todo el aportar dinero para obtener la prosperidad terrenal son algunos de los elementos comunes. Siendo más animista que cristiana, la teología de la prosperidad se une al liberalismo teológico pagano en no fundamentarse en la salvación ab extra, es decir, “desde afuera”. Cada ser humano tiene el poder dentro de sí, como dijo Cash Luna de Guatemala: “Cada ser humano tiene fe como tiene un hígado. Simplemente es cuestión de ejercerla”. Para este falso maestro, la fe no es un don sobrenatural que nos une al Creador trascendente, separado de su creación, sino un poder latente en cada ser humano que espera ser despertado por algún apóstol. Los neopentecostales adoran y sirven a lo creado, ¡a sí mismos!, antes que al Creador, por más que hablen de “Dios”, “Cristo”, o la “fe”.

Leemos en el Nuevo Testamento advertencias contra estas mismas tendencias en pasajes tales como 2 Pedro 2:1-3:

“1. Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. 2. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, 3. y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme.”

Nótese el énfasis en “palabras fingidas”, lo cual señala que estos falsos maestros usan términos del cristianismo pero con otro sentido engañoso.

En 1 Juan 4:18-29 el apóstol explica por qué algunos salieron de la iglesia para promover sus propios “ministerios” – porque tenían el espíritu del anticristo (v. 18). Estos falsos apóstoles promovían una falsa unción (ver vv. 20, 27), engañando a sus oyentes con ofrecer secretos esotéricos para su felicidad. El apóstol Juan dice que les está escribiendo para advertirles contra el “engaño” (v. 26). Y el engaño es precisamente el arma principal de esta corriente.

A pesar de que existan líderes e Iglesias que no concuerdan con toda la teología de los individuos menciona- dos arriba, sin embargo, esta corriente ha logrado permear muchísimos sectores de las Iglesias evangélicas, aun las que se consideran “ortodoxas”.

Elementos más obvios del paganismo: ecología pagana y agenda homosexual

Los paganos declarados han invertido mucho dinero en Iglesias protestantes para influenciarlas hacia la adoración de la tierra a expensas de la adoración del Creador (ver los sorprendentes datos en el libro importante de James Wanliss, Resistiendo al dragón verde, publicado por CLIR, 2015). Han tenido gran éxito, ya que son millares de cristianos que no saben distinguir entre la mayordomía bíblica de la creación, y la adoración de la Pachamama. He realizado personalmente encuestas por escrito, las cuales revelan que el proselitismo pagano emitido por todos los medios (radio, TV, internet, educación, política) fácilmente arrolló a los cristianos en porcentajes casi totales.

Por otro lado, la cantidad de “cristianos” que ahora defiende la diversidad sexual parecería algo increíble si no fuera cierto. Cristianos que hace cinco o diez años habrían defendido la enseñanza bíblica del matrimonio monógamo heterosexual, hoy denuncian y critican cualquiera que lo hace. ¡Qué rápido entró el tsunami de la sexualidad pagana! Reluce, una vez más, lo débil que era el fundamento teológico de la Iglesia evangélica. Y está sucediendo lo que sucedió en menor grado en la Iglesia primitiva con el gnosticismo. El gnosticismo primitivo pretendía facilitar la divinización del ser humano por medio de una unión con las fuerzas del cosmos. Siempre había una supresión a la sexualidad bíblica, a veces en forma de negar la sexualidad y prohibir toda relación, o a veces en dar rienda suelta a toda expresión sexual. Los cristianos de los primeros siglos combatieron vigorosamente el gnosticismo, y no llegó a predominar en la Iglesia.

El movimiento de ecología pagana hoy une al ser humano con el cosmos de una manera tan estrecha que se absorbe lo humano con los animales, los árboles, y hasta las rocas. El resultado es la negación del papel del hombre como administrador para Dios, creado a la imagen de Dios, y promueve el desprecio del hombre como “una plaga” sobre la tierra. Anda en boca de muchos cristianos estas ideas de forma abierta, mostrando hasta qué punto se ha absorbido el paganismo.

En el área de la sexualidad el paganismo ha hecho incursiones profundas en la Iglesia también. La Iglesia hoy no está defendiendo y promoviendo la voluntad de Dios para la sexualidad (ver Peter Jones, Uno o dos: viendo un mundo de distinciones; CLIR). La evidencia de esto son los cristianos que ahora defienden el matrimonio homosexual o su estilo de vida. También el alcance de la pornografía, la infidelidad, y los divorcios en el sector evangélico dan evidencia del fracaso de una cosmovisión bíblica y de haberse rendido ante el paganismo.

Conclusión

Las consecuencias de no combatir el paganismo de forma vigorosa siempre han sido desastrosas, tristes y dañinas. Así como el liberalismo teológico vació los majestuosos templos de Europa, de igual manera el paganismo en forma de la teología de la prosperidad, o la ecología pagana/agenda homosexual está arrebatando la Biblia de nuestras manos. Tal vez no se vacían los templos, pero templos sin Biblia y sin Evangelio no son Iglesias cristianas.

Podemos aprender de nuestros padres espirituales en la Iglesia primitiva de los primeros siglos. Su lucha fue dura, a veces a costo de su propia vida. Pero dejaron el legado del verdadero Evangelio. Los credos de Atanasio y de Nicea dan evidencia del valor e integridad bíblica de estos hombres de fe. La historia juzgará y condenará a todos los pastores e Iglesias que están cediendo al paganismo en nuestro tiempo. ¡Que el Señor nos encuentre de su lado!

Guillermo Green ha pastoreado en Costa Rica con su esposa Aletha por más de 30 años. Actualmente es el Secretario Ejecutivo de la Confraternidad Latinoamericana de Iglesias Reformadas y autor de varios libros publicados por la misma. Él y su esposa tienen cuatro hijos.

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