EL MOVIMIENTO DE LA IGLESIA EMERGENTE: LA INFLUENCIA DE MCLAREN

Por Ron Gleason

Reforma Siglo XXI, Vol. 8, No. 2

(Un propósito de la CLIR es advertir a nuestras iglesias miembros acerca de nuevas corrientes que se disfrazan como la verdad pero que están lejos de ella.  Un movimiento que se está levantado con alguna fuerza en EEUU se llama la ‘Iglesia Emergente’ y ha cautivado el interés de muchos líderes. Acusando a la iglesia evangélica moderna de individualista y egoísta  (lo cual es cierto), ofrece un especie de ‘reforma’. ¿Será su respuesta viable? Gleason nos dice que ‘no’, que este movimiento no es otra cosa que el mismo liberalismo en otro disfraz. ¡Preparémonos para otra corriente del norte!)

En un libro escrito por Brian McLaren, escrito en estilo de novela, uno de los personajes, Neo, nos informa que, “El período moderno de la historia está llegando a su fin.”

Esta es parte de la naturaleza engañosa del Movimiento de la Iglesia Emergente, aún cuando no es nueva: Proponer una cosmovisión a través de un libro en forma de novela. El lector está relajado – casi con la guardia baja – y McLaren desliza su metodología en el diálogo. El lector no es consciente de ello y comienza a creer lo que dicen los personajes. Sartre hizo lo mismo con sus escritos filosóficos técnicos y sus piezas teatrales. El método consiste en “escurrirse por debajo.”

A medida que se desarrolla el diálogo descubrimos que “Estamos entrando en la ‘post-modernidad,’ una zona fronteriza aún no definida en la que los valores modernos fundamentales, como la objetividad, el análisis y el control se tornan menos convincentes e imperiosos. Son superados por los valores postmodernos como el misterio y el asombro.” No sabemos mucho pero lo que sabemos con absoluta certeza – relativamente hablando – es que la objetividad, el análisis y el control llegarán a ser menos preponderantes. ¿Es legítimo preguntar cómo es que podemos saber estas cosas y no saber de las otras? ¿Cuáles son las señalizaciones por las que sabemos que estamos marchando en la dirección correcta en lugar de correr como roedores por el acantilado justo al borde del abismo?

Paul Crouch (en la revista Christianity Today) escribe que “La controversial implicación es que las formas de Cristianismo que han prosperado en la modernidad tienen pocas probabilidades de sobrevivir a la transición.” ¿Cuáles formas? ¿Cómo saben que van a enfrentarse con su desaparición? ¿Pueden ver el futuro los líderes del MIE y predecir sus resultados con certidumbre? ¿No fue Mark Twain quien dijo que el futuro es sumamente difícil de predecir? La carrera de McLaren le ha llevado a creer que algunos pastores evangélicos estaban desilusionados y que su insatisfacción con el ministerio no era un problema de fe ni un problema psicológico o sociológico, sino un problema filosófico: “el resultado de una forma de pensar que ya no era adecuado.”

Una cosa es escribir eso en un libro que pretende ser una novela. Es otra muy diferente hacer tal declaración, con un alcance tan amplio, sin una base de sustentación. Esto es igual a afirmar la verdad por declaración. Mis declaraciones son correctas porque yo digo que son correctas. No necesitamos información real para comprobar el punto. Solamente mójese el dedo y levántelo al viento. ¿No puede sentir los vientos del cambio cultural? Pongamos el caso, suponga por un momento que no está sucediendo un cambio masivo en nuestra cultura. Suponga que no hay nada nuevo bajo el sol y que McLaren ha hecho una predicción imprecisa. ¿Estamos preparados para saltar a través de una serie de aros teológicos y culturales basándonos en una premisa; una teoría?

Crouch afirma que la obra de McLaren, A New Kind of Christian [Un Nuevo Tipo de Cristiano] tiene su principal relevancia no en sus respuestas – que son pocas y dispersas – sino en su apertura a las preguntas. Sin embargo, parte del dilema es que cuando se le presentan las preguntas al Sr. McLaren – ¿existe el infierno? – se rehúsa de manera categórica a contestar aún cuando Jesús habla de la realidad del infierno en repetidas ocasiones. Esto dice mucho. Sin embargo, McLaren sostiene que el MIE no tiene un programa o modelo. Por supuesto que lo tiene. Podría ser casi amorfo, pero definitivamente tienen uno y se está desarrollando a gran velocidad. Donde algunos evangélicos están perdiendo la perspectiva, allí encuentra las hebras de la metodología en medio de la estructura del movimiento/conversación. En un momento daremos una mirada a las influencias Catolicorromanas y Ortodoxas que están claramente presentes en el Movimiento de la Iglesia Emergente, pero por ahora examinemos uno de los temas favoritos de McLaren. Él cree que el “yo” ha sido el centro de mucho del evangelicalismo desde los 1970s. En este punto bien podría estar en lo correcto. Uno de los resultados más nefastos del movimiento de las mega-iglesias fue que nos dejó el fenómeno del “yo primero.” Se trataron de satisfacer los deseos de la gente y se les dio lo que querían. La palabra “auto-absorbidos” es una descripción muy apta. Con ese fin, McLaren da una descripción precisa de algunos de los efectos nocivos de la mentalidad de la mega-iglesia. Esto es lo que McLaren cataloga como “modelo del evangelicalismo.” Él escribe, “Fundamentalmente tiene que ver con hacerte salvo tú mismo – en el viejo estilo del evangelicalismo – o mejorar tu vida en el nuevo estilo. De cualquier manera, la vida Cristiana tiene que ver en realidad contigo y tus necesidades.”

Bien podría señalar aquí algo necesario. Hace poco estuve en una librería Cristiana con muy pocos libros. Vende baratijas, jarras, CDs, unas pocas Biblias, y otras chucherías. Luego pasé por detrás de una camioneta que tenía una calcomanía en el vidrio trasero que decía, “Sí, realmente todo tiene que ver conmigo,” seguida por el nombre de la iglesia del conductor. Algunos de nosotros podríamos haber creído que las cosas se centraban en Cristo. Aparentemente, el propietario no miraba ninguna contradicción entre el Cristianismo y la auto-absorción.

El problema, sin embargo, es que aunque McLaren está en lo correcto en su evaluación, la cura del MIE para el evangelicalismo moderno es casi tan mala como la enfermedad. Allí donde el movimiento de la mega-iglesia se ha puesto a satisfacer los caprichos de los tan consentidos Baby Boomers, sin darles una sólida enseñanza escritural, allí el MIE consiente a los miembros de la Generación X, sin darles una sólida enseñanza escritural.

De modo que estoy parcialmente de acuerdo con McLaren cuando dice, “No tiene que ver con la iglesia y como esta llena tus necesidades, tiene que ver contigo uniéndote a la misión del pueblo de Dios para llenar las necesidades del mundo.” ¿Dónde están las líneas entre el acuerdo y el desacuerdo? Concuerdo en que si entiendes algo de la noción bíblica del pacto y de la comunidad pactal, entonces ya sabes que la Iglesia de Jesucristo no tiene que ver contigo y tus necesidades – reales o sentidas. También estoy de acuerdo en que si entiendes el pacto de gracia estarás preocupado tanto con la misión doméstica como con las misiones extranjeras. Estoy en desacuerdo con la declaración de que la iglesia puede llenar las necesidades del mundo en términos de suministros materiales. También estoy en desacuerdo en que el MIE, con sus posiciones doctrinales confusas y poco claras, pueda ser de ayuda para alguien – ya sea en casa o más allá de las fronteras. En lugar de ser parte de la solución, sus rarezas y excentricidades los hacen parte del problema.

Una de los principales jugadores – en una plétora de extraños compañeros – es el misionero británico ya fallecido Lesslie Newbigin. McLaren está en deuda con él de varias maneras, y la menor de ellas no es su descubrimiento de que “la herejía más grande en el monoteísmo es una mala interpretación de la doctrina de la elección.” Por lo tanto, según el MIE, “La elección no tiene que ver con quién va al cielo; la elección tiene que ver con quien es aquel que Dios escoge para ser parte de su equipo de respuesta de crisis para traer sanidad al mundo.” Para algunos, esta descripción podría ser considerada “de vanguardia.” Para alguien que sea versado en la Biblia, es grosera y desaliñada. Crouch indica que McLaren quiere “poner al revés” la doctrina de la elección. Sin embargo, nunca nos dice como se ve la doctrina de la elección puesta al revés. ¿Escoge el hombre a Dios? ¿Es la presciencia absoluta involucrada en la elección de Dios? ¿Se halla la doctrina de la elección establecida y fundada de alguna manera en el consejo de la redención?

No hacemos pausa para reflexionar porque hay otros puntos que tocar. McLaren también está convencido de que tampoco hemos recibido el evangelio correctamente. Esa es una conclusión de la doctrina de la elección. Si está equivocado en una, con toda probabilidad, estará errado en la otra. McLaren, quien es pastor, está confundido con respecto a la noción misma del mensaje del evangelio. Cuando lee la Biblia, no la mira como dando a entender “voy a ir al cielo después que muera.” Entiendo este celo por alejarse del narcisismo pernicioso del movimiento de la mega-iglesia, pero con toda seguridad parte del mensaje bíblico contiene la seguridad de la salvación y nuestra herencia eterna (Sal. 16:6; Hechos 20:32; Efe. 1:11, 14, 18; Col. 1:12; 3:24; Heb. 9:15; 1 Ped. 1:4). Este no es el único mensaje de la Escritura, pero es, sin lugar a dudas, parte de él.

McLaren agrava el asunto cuando asegura que “Antes del evangelicalismo moderno nadie aceptaba a Jesucristo como su salvador personal…” ¿Entonces, qué vamos a hacer con Tomás – para usar un ejemplo – y su declaración en Juan 20:28? Se podrían decir cosas similares de Pedro, Pablo, los discípulos y todos los demás de allí en adelante hasta el período moderno. Una cosa es criticar el movimiento de la mega-iglesia, y otra es botar al proverbial bebé junto con el agua de la tina del baño.

Además, al tratar de mantener su posición, McLaren cree que ni los liberales ni los modernos Protestantes tienen un entendimiento claro del evangelio. ¿Estamos 100% en lo correcto? No. ¿Hemos entendido los elementos básicos del evangelio, la justificación, la santificación, la Trinidad, las dos naturalezas de Cristo, la obediencia activa y pasiva de Cristo, la expiación, la doctrina de la Iglesia, y toda una serie de verdades escriturales? Sí. Sin lugar a dudas. McLaren afirma que fue Rick Warren quien le convenció de que su iglesia debía ser más evangelística. ¿No sabía ya eso? McLaren se tomó diez meses para “reagrupar” sus fuerzas. Luego “reconstituyó la iglesia con casi ochenta Cristianos – y en un año más o menos, se nos unieron otras personas que anteriormente no asistían a ninguna iglesia.” En ese momento crucial de la historia, usted esperaría que él explicara como fue que obtuvo esa membresía adicional de cien personal sin que él y su iglesia parezcan estar actuando como el movimiento de la mega-iglesia. ¿Estaba predicando el puro evangelio – que pocos, si es que alguno de nosotros, puede entender verdaderamente? ¿Trajo la predicación del evangelio a estas cien personas a una verdadera fe salvadora – si existe tal cosa en el MIE – en Cristo?

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