COMO HACER UNA CAMPAÑA EVANGELÍSTICA SIN SER RELIGIOSO

Por Buro Crata Ph.D

Reforma Siglo XXI, Vol. 11, No. 1

Al igual que mi ensayo anterior, Cómo ser ministro sin ser religioso, este artículo debe formar parte del Manual de Operaciones para todo pastor. Es lectura requerida para todos mis estudiantes, y para poder ap robar su educación en el seminario es totalmente necesario dominar estas destrezas. Representan la única forma de asegurar un pastorado exitoso y evitar el fracaso y la frustración que experimentan tantos ministros del Evangelio. Realmente mis consejos son sencillos, y si ya dominas las reglas anteriores, estás listo para seguir tu educación teológica y pastoral.

Todos sabemos que la evangelización es una parte integral de una iglesia sana. Las iglesias que nunca hablan de la evangelización dejan de crecer y mueren. De modo que damos por sentado que este tema es algo muy importante para el éxito de tu ministerio. Es más, si logras emplear exitosamente estas reglas en una iglesia pequeña o mediana, podría ser un peldaño hacia pasarse a una iglesia realmente grande, lo cual todos desean, por supuesto. Y se debe notar que los consejos de este ensayo sirven no sólo para campañas evangelísticas, sino para casi cualquier actividad religiosa que le pudiera tocar. Simplemente sustituye «evangelización» por la actividad apropiada, y tendrás mis sabios consejos al respecto. No reservo derechos sobre este material, ya que mi deseo es que la mayor cantidad de personas sean ayudadas. Así que, entremos en materia. Como el número 7 en la biblia es sagrado, tenemos siete reglas.

1. Regla #1: Conozca y repita lo que la Biblia dice sobre la evangelización. El primer fundamento, y el más importante, es que tú convenzas a todos que conoces y crees lo que la Biblia enseña sobre la evangelización. Obviamente no es necesario que tú estés convencido de su validez. Después de todo, vivimos en el siglo 21, y algunos aspectos de la Biblia son claramente descontextualizadas para nuestros tiempos. Sin embargo, a la congregación le gusta un pastor que con frecuencia cita lo que la Biblia dice en cuanto a la salvación de los perdidos. Memorice algunos versículos de la parábola del «Hijo Pródigo» (Lc.15:1132), habla con frecuencia que la «mies es mucha, pero que los obreros son vagabundos» (Mt. 9:37). Puedes señalar que Jesús se llenó de emoción cuando contemplaba a los perdidos (Mt. 9:36), y siempre que prediques o hables sobre esto, habla en voz más baja y triste, y deja caer una lagrima de tu ojo si puedes.3 Citando la Biblia con frecuencia con este tipo de emoción fácilmente convencerá a tu peor enemigo que eres un hombre de pasión por las almas.

2. Regla #2: Nunca regañe a la congregación por no evangelizar. La mayoría de los pastores jóvenes, recién salidos del seminario, aún no han aprendido una lección fundamental de la naturaleza humana. En una cosa tenía razón Juan Calvino: nuestras naturalezas están caídas y depravadas. Y si tratas de presionar a las ovejas, se transforman en cabras ahí sentadas en las bancas. Nunca caigas en el necio error de creer que puedes promover la evangelización por presionar a los miembros a que hagan algo. Sólo harán menos. Esta es una ley en toda iglesia.

Me dirás, «¿Entonces, que hago?» Bueno, no te desesperes. Hay esperanza para el que es paciente y sabio. Hay varios pasos que deben sustituir las regañadas. Son los siguientes:

Primero: Lo más importante no es realmente comenzar la evangelización. Lo más importante es hacer creer que tú estás a favor de la evangelización. Así tu fama se difunde de «evangelista». Mientras se habla de la evangelización y siempre se está haciendo algo —no importa que— entonces las cosas van bien.

Segundo: Recuerda en segundo lugar que la meta no es que tú evangelices, sino que de una forma u otra nuevas personas lleguen a la iglesia. Para este fin tú necesitas la buena voluntad de toda la iglesia, porque son ellos que van a terminar haciendo el trabajo, no tú. De modo que nunca debes cometer el error de regañar y obstinar a los que tú necesitas.

3. Regla #3: Siempre planifique con mucha anticipación. Tu reputación de evangelista debe ser igualada por ser conocido como buen planificador. Recuerda: el aparentar estar haciendo mucho trabajo sin hacerlo requiere planificación y estrategias. Pero esto se puede hacer desde la comodidad de tu escritorio y sillón, y esto es mucho mejor que tener que salir a tocar puertas o alistar sermones. De modo que tendrás que aprender a fijar una estrategia paso por paso. Ahora entramos en materia para una verdadera campaña evangelística.

Primero: Comience por predicar y hablar sobre la necesidad de una campaña evangelística. Con todo el fervor de un Spurgeon o Whitefield, habla de la triste condición de los perdidos, y la necesidad de que la Iglesia sea luz y sal en su región. Y no sólo «la Iglesia», sino «nuestra» iglesia deber serlo. 

Segundo: Coloque el tema de una campaña en las reuniones de la iglesia, y escucha las opiniones con respecto a cuando se debe hacer. Después de que todos hayan opinado, recomienda una fecha tres meses después, por lo menos. No se debe apresurar las cosas. Se tiene que planificar muy bien, ya que esta campaña va a ser una bendición para muchos. Además, entre más lejos está, más tiempo hay para tus otras actividades importantes, como por ejemplo la pesca o la lectura. 

Tercero: Haz una lista de todas las actividades y asuntos que se necesitarán para realizar la campaña. Es aquí que la mayoría de los inexpertos fallan. Crean una pequeña lista de cosas, y se tiran al agua sin estar bien preparados, lo cual no produce los resultados deseados. Si sientes que esta parte es tu debilidad, puedes comprar mi libro: Como planificar en la Iglesia sin ser religioso. Ahí encontrarás un organigrama útil para la planificación de tu campaña. 

Debes evitar el error de creer que las predicaciones o el Espíritu Santo darán los resultados. Es teológicamente correcto eso, pero en la práctica no sirve. A estas alturas de la historia humana sabemos que el ser humano es un organismo sociocultural muy complejo, y las ciencias sociales nos han mostrado con bastante precisión lo que motiva y convence a los hombres y las mujeres. Obviamente no es algo como «la verdad de Dios» que atrae a las personas, sino intereses personales y necesidades sentidas. Es por eso que tu plan tiene que tomar en cuenta estas realidades para asegurar el éxito de la campaña. 

Una palabra sobre el éxito. Si se planifica bien y se aplica las reglas que estoy compartiendo aquí, se puede garantizar una campaña exitosa. Los seres humanos en última instancia son fáciles de manipul– ¡perdón! No debemos usar un término tan despectivo. Quería decir que los seres humanos son fáciles de convencer en cuanto a lo mejor para ellos. Esto lo asegura una buena planificación. 

Cuarto: Tu plan debe incorporar la mayor cantidad de miembros de la iglesia posible. Obviamente esto requiere una labor de convencimiento. Pero si tú no usas el regaño, sino la persuasión inteligente (ver Regla #2), todos creerán que es un gran privilegio trabajar en la campaña. 

4. Regla #4: Prometa lo que todos quieren y lo que no se puede comprobar. Permítame explicar. Si yo te prometo que Dios te va a bendecir con mucho dinero con la condición que tú siembres con fe —yo no puedo perder. Si Dios te bendice, ¡aleluya! Si Dios no te bendijo, es que no tuviste fe. Esto es lo que quiero decir cuando digo que hay que prometer algo agradable para todos, pero intangible. Tenga mucho cuidado de prometer algo que después te puedan reclamar. Debes analizar cuidadosamente esto, y luego comenzar a hacer la propaganda. Algunas ideas de lo que funciona hoy en día para una buena campaña son las siguientes. Puedes prometerlas sin cuidado. 

10. Porsupuesto,puedesprometerdinero,casa,carro,etc.a cambio de hacer un trueque con Dios «con mucha fe» (esa es la parte clave, porque te absuelve a ti de toda culpa). 

11. Puedes prometer que irán en el rapto si se unen a tu iglesia como una iglesia que está segura de irse. Para este mensaje se puede pensar en un predicador invitado que infunde miedo en todos, describiendo los horrores del anticristo y la venida repentina de Jesús «como ladrón en la noche». No conviene que tú lo hagas porque esta es una forma tonta de atraer gente. Sin embargo, funciona, y no hay que descartar su utilidad. Solamente debes dejar esto para otro más tonto que tú. 

12. Dada la total falta de autoridad paternal en las casas hoy, se puede prometer que la iglesia es la salvación moral de sus hijos. Muchos padres temen que sus hijos se hagan delincuentes, ladrones o políticos, pero se sienten incapaces de dirigir sus vidas. Para esto se debe llevar a algún joven «Cristiano» recién salido de la cárcel y de una vida violenta en drogas y sexo, para dar su testimonio. Ojalá tenga muchos tatuajes y use aretes, y que tenga cicatrices de sus muchas peleas que muestra durante su testimonio. Debe instar a todo joven y todo padre a que la iglesia es la única forma de evitar una vida así. No se complique mucho con temas como el «arrepentimiento» o «fe en Jesucristo». Mantén las cosas sencillas. 

13. Menciono el siguiente punto, aunque es tan obvio que tal vez no se necesita mencionarse. La campaña tiene que tener algún cantante moderno popular con su banda. No hace falta que sea Cristiano. Esto crea la imagen de que tu iglesia está en el mundo y del mundo —lo cual siempre atrae a una cantidad mayor que las iglesias contra el mundo.

Ya tienes una idea de varios tipos de actividades para la campaña. Se puede enfatizar diferentes temas por noche. Bien armado con estos temas, podrás dormir tranquilo desde hoy, que la campaña será un exitazo.

5. Regla #5: El tiempo de hacer propaganda tiene que ser muy juicioso. Demasiado tiempo es contraproducente, y poco tiempo no sirve. Toma en cuenta el consejo de tus líderes para este punto. Necesitas que ellos se embaracen con este proyecto. Y no descartes el papel que juegan las invitaciones informales de todos los miembros. Puedes inventar premios para los niños y jóvenes que llevan un vecino o amigo no-miembro de la iglesia. 

6. Regla #6: Debe haber bastante comida y gratis. La razón para esta regla es obvia. 

7. Regla#7:Presenta la iglesia como un club de gente amable, dispuestos a recibir a los nuevos como amigos. Si tienes elementos en tu iglesia que tienden a alejar a los nuevos, tienes que trabajar en esto antes de la campaña. Si es necesario, aplica la necesaria presión para que se vayan; es mejor perder unos cuantos en favor de una gran cosecha de almas. A veces es bueno cambiar a los viejos por nuevos, de todos modos. Después, desarrolla formas que hacen que las nuevas personas se sientan en casa cuando llegan. Las estadísticas son claras en que las personas que no encuentran amigos en la iglesia, luego se van. Así que, la táctica es sencilla: deben encontrar amigos. Los líderes sabrán con quienes contar para asignar esta tarea. 

Creo que puedes ver que con esta buena preparación te aseguras una campaña evangelística exitosa. El trabajo es desde tu escritorio y en reuniones. Una vez que tienes a las personas claves convencidas, ellos hacen todo el trabajo. Con unos buenos invitados, ni tienes que predicar en la campaña si no quieres. Es decir, se puede hacer una campaña de éxito casi sin esfuerzo propio. Por supuesto tú estarás presente, amable, tranquilo, dando la bienvenida a todos. Fácil. 

¡Ahora, guarda este artículo donde nadie nunca lo va a ver!

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