ULRICO ZUINGLIO: EL REVOLUCIONARIO DE ZÚRICH

Por Steven Lawson

Reforma Siglo XXI, Vol. 19, No. 1

Aparte de Martín Lutero, Heinrich Bullinger y Juan Calvino, el reformador más importante fue Ulrico Zuinglio. Como reformador de primera generación, es considerado como el fundador del protestantismo en Suiza. Además, la historia lo recuerda como el primer teólogo reformado. Aunque Calvino más tarde superaría a Zuinglio como teólogo, se sostendría de lleno sobre los hombros anchos hombros de este.

Menos de dos meses después de que Lutero llegase al mundo, Zuinglio nació el 1 de enero de 1484 en Wildhaus, una pequeña aldea en la parte oriental de la actual Suiza, a 65 km de Zúrich. Su padre, Ulrico Sr., tenía un origen campesino, pero había pasado a ser un hombre adinerado de clase media alta, un exitoso agricultor y pastor, al igual que primer magistrado del distrito. Esta prosperidad le permitió proveer a su hijo con una excelente educación. Presidió sobre una casa donde se inculcaban valores típicos suizos en el joven Ulrico: fuerte independencia, robusto patriotismo, celo por la religión y verdadero interés en la educación.

El Ulrico mayor reconoció pronto la capacidad intelectual de su hijo y lo envió donde su tío, un exsacerdote, para aprender a leer y escribir. Gracias a su prosperidad, el padre de Zuinglio pudo proveer a su hijo con más educación. En 1494, envió a Ulrico de diez años al equivalente de la escuela secundaria en Basilea, donde estudió latín, dialéctica y música. Progresó tan rápidamente que su padre lo trasladó a Berna en 1496 o 1497, donde continuó sus estudios con un destacado humanista, Heinrich Woeflin. Allí Zuinglio fue expuesto de manera significativa a las ideas y métodos escolares del Renacimiento. Los monjes dominicos notaron sus talentos e intentaron reclutarlo en su orden, pero el padre de Zuinglio no quería que su hijo se convirtiese en fraile.

Las universidades de Viena y Basilea

En 1498, el padre de Zuinglio lo envió a la Universidad de Viena, que se había convertido en un centro de aprendizaje clásico ya que el escolasticismo estaba siendo reemplazado por los estudios humanistas. Allí estudió filosofía, astronomía, física y clásicos antiguos. En 1502, se matriculó en la Universidad de Basilea y recibió una buena educación humanista. En clase, estuvo bajo la influencia de Thomas Wytten- bach, profesor de teología, y comenzó a ser consciente de los abusos en la Iglesia. También enseñó latín mientras perseguía estudios clásicos más avanzados. Recibió sus grados de bachillerato (1504) y maestría (1506) de la escuela.

Zuinglio fue ordenado al sacerdocio en la Iglesia católica y de inmediato compró un pastorado en Glaris, su iglesia de la infancia. Pagarle a un príncipe para obtener una posición eclesial era una práctica común antes de la Reforma. Pasaba su tiempo predicando, enseñando y pastoreando. También se dedicó a estudiar mucho en privado, aprendiendo así griego y estudiando a los Padres de la Iglesia y los antiguos clásicos. Se enamoró de los antiguos poetas y filósofos paganos. Más importante aún, comenzó a leer los escritos humanistas de Desiderius Erasmo y su erudición y piedad le impresiona- ron profundamente. Esto provocó una correspondencia muy preciada con Erasmo.

Durante su servicio en Glaris, de 1506 a 1516, Zuinglio sirvió dos veces como capellán de bandas de jóvenes mercenarios suizos. Los soldados suizos a sueldo estaban en gran demanda en toda Europa y eran una importante fuente de ingresos para los cantones suizos. Incluso el Papa tenía guardias suizos alrededor de él. Sin embargo, esta práctica cobró la vida de muchos de los mejores jóvenes suizos. Como cape- llán, Zuinglio fue testigo de muchos de ellos peleando entre sí, suizos matando suizos en suelo extranjero por gobernantes extranjeros. Innumerables veces se vio obligado a administrar la extremaunción. La batalla de Marignano (1515) cobró casi diez mil vidas suizas. Zuinglio llegó a deplorar los males de este sistema y comenzó a predicar en su contra.

Su último año en Glaris demostró ser fundamental. Fue en este tiempo que Zuinglio llegó a una comprensión evangélica de las Escrituras. Erasmo publicó su Nuevo Testamento griego ese año, y Zuinglio lo devoró; se dice que memorizó las epístolas de Pablo en el idioma original. Esto ocurrió un poco más de un año antes de que Lutero clavase sus 95 tesis en la puerta de la Iglesia del Palacio de Wittenberg. Gracias a su estudio de las Escrituras, sin conocer las ideas de Lutero, Zuinglio empezó a predicar el mismo mensaje que Lutero proclamaría dentro de poco. Escribió: “Antes de que nadie en la zona oyera hablar de Lutero, comencé a predicar el evangelio de Cristo en 1516… Empecé a predicar el evangelio antes de que siquiera se hubiese oído el nombre de Lutero… Lutero, cuyo nombre no conocí por lo menos durante dos años más, definitivamente no me había instruido. Solo seguí la santa Escritura” (Zuinglio, citado en The European Reformation Sourcebook, 6.12, ed. Carter Lindberg [Malden, Mass.: Blackwell, 2000], 112).

Predicador popular en Einsiedeln

Debido a las presiones políticas y sus sermones en contra de las guerras mercenarias, Zuinglio se vio obligado a abandonar Glaris en 1516. Sirvió como sacerdote en el monasterio benedictino de Einsiedeln hasta 1518. Einsiedeln era una ciudad turística conocida por su santuario a la Virgen María. Este santuario atraía gran cantidad de peregrinos de todas partes de Suiza y más allá. Esta audiencia mayor escuchó predicar a Zuinglio, lo cual amplió su reputación e influencia.

Einsiedeln era más pequeña que Glaris, así que sus funciones eran menos. Eso le dio más tiempo para el estudio  de la Escritura y de los Padres de la Iglesia. Leyó las obras de Ambrosio, Jerónimo, Crisóstomo y Agustín, así como los escritos de Erasmo. Además, copió a mano el Nuevo Testamento griego de Erasmo. Conforme se distinguía como un predicador popular, también comenzó a atacar algunos de los abusos de la iglesia, específicamente la venta de indulgencias, y su predicación comenzó a adquirir un tono más evangélico. Sin embargo, Zuinglio todavía no veía la necesidad de cambios en lo que la Iglesia creía. Más bien, consideraba que la reforma debía ser principalmente institucional y moral. También, fue más dependiente de los Padres de la Iglesia que de las Escrituras en su enseñanza. Aún no estaba listo para la obra de reforma.

En diciembre de 1518, la creciente influencia de Zuinglio le aseguró el oficio de “sacerdote del pueblo” en la Grossmünster (Gran Catedral) de Zúrich. Este pastorado era una posición importante. Zuinglio rompió de inmediato con la práctica normal de predicar según el calendario eclesiástico. En cambio, anunció que predicaría de manera secuencial libros completos de la Biblia. El 1 de enero de 1519, en su cumpleaños número 35, Zuinglio empezó una serie de sermones expositivos de Mateo que procedían de su exégesis del texto griego. Continuó este estilo consecutivo hasta que predicó todo el Nuevo Testamento. Este ambicioso proyecto tomó seis años y preparó el terreno para la obra de reforma que vendría.

En el otoño de 1519, Zúrich sufrió un brote de la plaga. Murieron dos mil de sus siete mil ciudadanos. Zuinglio eligió quedarse en la ciudad para atender a los enfermos y moribundos. En el proceso, él mismo contrajo la enfermedad y casi murió. Su recuperación de tres meses le enseñó mucho acerca de confiar en Dios. Este sacrificio personal también aumentó su popularidad con el pueblo.

Introduciendo la Reforma

Conforme Zuinglio predicaba a través de la Biblia, explicaba las verdades que encontraba en el texto, incluso si diferían de la tradición histórica de la Iglesia. Este tipo de predicación directa no pasó sin problemas. En 1522, algunos de sus feligreses desafiaron la regla de la Iglesia en cuanto a comer carne durante la Cuaresma. Zuinglio apoyó la práctica de ellos con base en las verdades bíblicas de la libertad cristiana. Consideraba que tales restricciones eran invenciones humanas. Ese mismo año, compuso el primero de sus muchos escritos de Reforma, que hicieron circular sus ideas en toda Suiza.

En noviembre de 1522, Zuinglio empezó a trabajar con otros líderes religiosos y el consejo municipal para hacer reformas importantes en la Iglesia y el Estado. En enero de 1523, escribió 67 tesis, en las cuales rechazó muchas creencias medievales, como el ayuno obligado, el celibato clerical, el purgatorio, la misa y la mediación sacerdotal. Además, empezó a cuestionar el uso de imágenes en la iglesia. En junio de 1524, la ciudad de Zúrich, bajo su liderazgo, mandó remover de las iglesias todas las imágenes religiosas. También en 1524, Zuinglio dio un paso más de reforma: se casó con Anna Reinhard, una viuda. Todo esto parece haber ocurrido antes de que Zuinglio oyera hablar de Lutero. Esto fue verdaderamente una obra independiente de Dios.

Para 1525, la Reforma en Zúrich había ganado mucha fuerza. El 14 de abril de 1525, la misa fue oficialmente abolida e iniciaron los servicios de culto protestante en y alrededor de Zúrich. Zuinglio decidió implementar solo lo que enseñaban las Escrituras. Cualquier cosa que no se apoyase explícitamente en estas era rechazada. Las palabras de la Escritura se leían y predicaban en el idioma del pueblo. Toda la congregación, y no solo los clérigos, recibían tanto el pan como el vino en un culto sencillo de Santa Cena. El ministro usaba túnicas como las que se usaban en las salas de conferencias en lugar de las usadas en los altares católicos. La veneración de María y de los santos estaba prohibida, al igual que las indulgencias, y se detuvieron las oraciones por los muertos. La ruptura con Roma fue total.

Los anabaptistas: reformadores radicales

Zuinglio también entró en controversia con un nuevo grupo conocido como los anabaptistas o rebautizantes, un movimiento de reforma más radical que comenzó en Zúrich en 1523. Aunque Zuinglio había hecho grandes cambios, según estos creyentes, no había ido suficientemente lejos. Para los anabaptistas, la cuestión del bautismo de creyentes era solo secundaria a la separación de la Iglesia católica romana. Los anabaptistas buscaban una reconstrucción total de la Iglesia, similar a una revolución.

Zuinglio consideró las propuestas anabaptistas como un exceso radical. En respuesta a las demandas anabaptistas por una reestructuración total de la iglesia y la sociedad, él instaba a la moderación y paciencia en el proceso de transición de Roma. Aconsejó a los anabaptistas a soportar a los hermanos más débiles que estaban aceptando gradualmente la enseñanza de los reformadores. Sin embargo, este enfoque solo causó que creciese el conflicto entre Zuinglio y los radicales.

Una orden de los magistrados de Zúrich para que todos los niños de la ciudad fuesen bautizados provocó una gran explosión. Los anabaptistas respondieron marchando por las calles de Zúrich en fuertes protestas. En lugar de bautizar niños, ellos se bautizaban unos a otros mediante el derrama- miento de agua o mediante inmersión en 1525. También rechazaron la afirmación de Zuinglio de la autoridad del consejo municipal sobre los asuntos de la Iglesia y defendieron una separación total entre la Iglesia y el Estado.

Los líderes anabaptistas fueron arrestados y acusados de enseñanza revolucionaria. Algunos fueron muertos por ahogamiento. No se sabe si Zuinglio consintió las sentencias de muerte, pero no se opuso a estas.

La Controversia de la Cena del Señor

Mientras tanto, comenzó una controversia entre Lutero y Zuinglio sobre la Cena del Señor. Lutero creía en la consubstanciación, que el cuerpo y la sangre de Cristo estaban presentes en, a través de, o bajo los elementos. Hay, afirmaba él, una presencia real de Cristo en los elementos, aunque difería de la enseñanza católico-romana de la transubstanciación, que sostiene que los elementos se transforman en el cuerpo y la sangre de Cristo cuando reciben la bendición del sacerdote durante la misa. Zuinglio adoptó la posición de que la Cena del Señor es principalmente un acto memorial de la muerte de Cristo: un recordatorio simbólico.

En un intento por traer unidad al movimiento de Reforma, se convocó el Coloquio o Disputa de Marburgo en octubre de 1529. Los dos reformadores se encontraron cara a cara, junto con Martín Bucero, Phillip Melanchthon, Juan Ecolampadio y otros líderes protestantes. Concordaron en principio sobre catorce de quince temas tratados: la relación entre la Iglesia y el Estado, el bautismo de infantes, la continuidad histórica de la Iglesia y más. Pero no se llegó a ningún acuerdo sobre la Cena del Señor. Lutero dijo que “Zuinglio era un ‘muy buen hombre’, pero de ‘espíritu diferente’,  así que se rehusó  a aceptar la mano de amistad que este le extendió con lágri- mas” (Philip Schaff, History of the Christian Church (Histo- ria de la Iglesia Cristiana), Vol. VIII: Modern Christianity: The Swiss Reformation (Cristianismo moderno: La Reforma suiza) [1919; reimpr., Grand Rapids: Eerdmans, 1984], 87).

Con sus colegas, Lutero comentó de Zuinglio y sus seguidores: “Supongo que Dios los ha cegado” (Lutero, citado por Heiko Oberman, Luther: Man Between God and the Devil (Lutero: hombre entre Dios y el demonio), trad. Eileen Wa- lliser-Scharzbart [Nueva York: Doubleday, 1992], 120).

En una de las raras ironías de la historia, Zuinglio, que antes se había opuesto a la práctica de utilizar mercenarios en guerra, murió en el campo de batalla en 1531. Un conflicto creciente entre protestantes y católicos levantó cantones en armas y pronto estalló la guerra. La ciudad de Zúrich salió a la batalla para defenderse de la invasión de cinco cantones católicos del sur. Zuinglio acompañó el ejército de Zúrich en batalla como capellán. Vestido con armadura y armado con un hacha, fue gravemente herido el 11 de octubre de 1531. Cuando los soldados enemigos lo encontraron herido, le dieron muerte. Las fuerzas del sur sometieron su cadáver a un trato deshonroso. Lo destazaron, descuartizaron e incineraron, luego mezclaron sus cenizas con estiércol y las esparcieron en el extranjero.

Hoy, en un lugar destacado de la Iglesia de Agua en Zúrich, se encuentra una estatua de Zuinglio. Está de pie con una Biblia en una mano y una espada en la otra. La estatua re- presenta a Zuinglio en su enorme influencia sobre la Reforma suiza, fuerte y resuelto. Aunque su ministerio en Zúrich fue relativamente corto, logró mucho. A través de su heroica postura por la verdad, Zuinglio reformó la Iglesia de Zúrich y abrió el camino para otros reformadores que vendrían después.

El Dr. Steven J. Lawson es fundador y presidente de OnePassion Ministries, maestro asociado de Ligonier Ministries y autor de muchos libros, incluyendo Pilares de la Gracia.

Tomado de Ligonier Ministries. Usado con permiso.

A %d blogueros les gusta esto: