RESEÑA CRÍTICA DEL LIBRO POR RICK WARREN: LA VIDA CON PROPÓSITO®

Por Nelson D. Kloosterman

Reforma Siglo XXI, Vol. 9, No. 1

La Vida con Propósito®: ¿Para qué estoy aquí en la tierra?, por Rick Warren. Grand Rapids: Zondervan, 2002. Cloth. 334 pp. $19.99 (versión en inglés).

Tratando los síntomas sin diagnosticar la enfermedad

No sé si reír o ponerme a llorar. Todos quieren afirmar que su movimiento es la última “nueva reforma.” En 1982 Robert Schuller publicó su invitación a ser parte de la religión de la gratificación del ego, titulada Selft-Esteem: The New Reformation [La Auto-Estima: La Nueva Reforma]. Once años más tarde, la nueva publicación, The New Reformation Review [La Revista de la Nueva Reforma], dio a conocer su manifiesto llamando a la gente a salir de la iglesia institucional hacia las iglesias hogareñas. En 1996, Lyle E. Schaller anunció La Nueva Reforma: El Mañana llegó Ayer, con su lista de 21 “señales” que indicaban que la nueva reforma había llegado, señales que incluyen la presencia de una nueva era de música Cristiana, acceso a nuevas fuentes de información, compromiso con la planificación dirigida por el mercado, una confianza más profunda en el laicado, y el allanamiento de las estructuras jerárquicas.

Es imposible hacerle justicia al alcance de todas estas “nuevas reformas,” especialmente cuando una búsqueda en Internet bajo el encabezado de “nueva reforma” – con duración de 0.09 segundos – da como resultado un total de 2,350,000 sitios y direcciones diferentes.

Así que, ¿qué está pasando aquí? ¿Acaso se llama reconocimiento? Solo póngale a su idea la etiqueta de “nueva reforma” y estará dando pequeños golpes a la puerta del pasado de la iglesia sin necesidad de comprometerse con ese pasado. Empaquete su programa con una pizca de la antigua religión y luego aplique sobre su idea una delgada capa de fragancia de espiritualidad nostálgica. Así como los políticos que dejan escapar pequeñas insinuaciones a los medios periodísticos sobre su vida de oración una vez que han calculado que el “lenguaje piadoso” parece ayudar a la gente a ganar elecciones, así los religiosos han imaginado que la “nueva reforma” es un eslogan de marketing sumamente útil debido a que es tan… um… ambiguo. Sencillamente, ¿qué es lo que significa?

Y ahora, lo más reciente de la nueva reforma: la vida con propósito.® El pastor californiano Rick Warren ha mejorado a Bill Hybels de Willow Creek, convirtiéndose en el último gurú de la iglesia en asociarse con Zondervan Corporation. Doug Slaybaugh, CEO y Presidente de Vida con Propósito®, identifica a la Iglesia Saddleback de Warren (Lake Forest, CA), como “una entre miles de iglesias Dirigidas con Propósito – la vanguardia de una nueva reforma. Juntos estamos transformando la iglesia del siglo veintiuno por medio de los propósitos de Dios.” Aquí vamos otra vez. Otra nueva reforma, y ésta en particular, es una reforma de la iglesia con el propósito de impulsarla.

La sobrecubierta de mi copia me dice que tengo “la edición de la campaña de los 40 Días con Propósito.” Lo que explica todos los rótulos en el lote de estacionamiento de la iglesia con el anuncio “Venga y Únase con Nosotros hacia una Vida de 40 Días con Propósito®” (menos el logo de la marca registrada). Con frecuencia me he preguntado qué ofrecen el Día 41. No importa. “La Biblia es clara,” comienza Warren, “en el hecho que Dios considera el lapso de 40 días como un período de tiempo espiritualmente significativo.” Cada vez que Dios quería preparar a alguien para sus propósitos Él tomaba 40 días. ¿Primer ejemplo? Noé. “La vida de Noé fue transformada por 40 días de lluvia.” Hmmm… me parece que la Biblia es más bien positiva con respecto a la fidelidad de Noé antes del diluvio, y bastante crítica con respecto a su conducta posterior a la experiencia marítima – dejándome con la pregunta de qué tipo de “transformación de 40 días” fue la que experimentó.

Pedacitos masticables en un tazón de sopa

Muchas de estas invitaciones hacia una “nueva reforma” están rociadas con una variedad de buenas nociones mezcladas con montones de eslogans y lemas atractivos. Ciertamente que debiésemos afirmar la auto-estima como un ingrediente importante de la identidad Cristiana – pero es un ingrediente que es sub-producto de la gracia y de la unión con Cristo en lugar de ser un estándar para evaluar el éxito. Nuestras iglesias no necesitan denunciar el tipo de sensibilidad al buscador que nos hace conscientes de las necesidades de los demás. El problema estriba en utilizar las necesidades sentidas como criterio para definir el ministerio de la iglesia, y no simplemente como una de muchas herramientas para evaluar la efectividad de ese ministerio. Ser guiados por los propósitos divinos revelados en la Escritura ayuda a proveer el punto focal y la dirección hacia el crecimiento espiritual personal en el contexto de la vida de la iglesia en el mundo.

“No tiene que ver contigo” es la afirmación inicial de Warren. Todo comienza con Dios. Para personas que han sido alimentadas con la dieta bíblica de la soberanía divina esta no es una afirmación difícil de digerir.

“Se puede acceder al significado de la vida no a través de la especulación o la experiencia, sino solo por medio de la revelación.” Eso tiene un sabor muy parecido al concepto de Sola Escritura.

“Tú fuiste formado para la familia de Dios, la iglesia, y tu trabajo es proteger la unidad de tu iglesia.” Aquí tenemos un buen trozo de eclesiología nutritiva.

Numerosas afirmaciones sólidas como estas son lo suficientemente grandes como para aminorar la marcha de los infantes evangélicos acostumbrados a beber a grandes sorbos del tazón de sopa de la auto-ayuda religiosa. Lamentablemente, queda corto La Vida con Propósito®, porque sus afirmaciones sólidas nunca se arraigan con claridad en la Escritura ni se desarrollan a partir de la Escritura, sino que simplemente se empaquetan bajo una marca registrada.

Este giro, representado por el enfoque de Warren, es muy sutil.

Tratando los síntomas sin diagnosticar la enfermedad

Hay que ser cuidadosos al utilizar analogías médicas para describir realidades espirituales. La terminología terapéutica desplaza con facilidad el lenguaje bíblico, y apelar a un modelo de enfermedad borra con rapidez la responsabilidad y la culpa.

Teniendo tal cautela en mente, mi crítica fundamental al enfoque de Warren es que, aunque señala los síntomas reales de la gente moderna – la desesperación, la falta de esperanza, la carencia de propósito – deja de proveer una diagnóstico del problema fundamental de la gente – el pecado contra Dios, la culpa delante de Dios y la enemistad con Dios. 

Por ejemplo, lo más cercano que Warren llega a un diagnóstico y remedio bíblico es el Capítulo 11, “Hagámonos los mejores amigos de Dios” (pag. 89 – 96, en la versión en español publicada por Editorial Vida). Al principio de este capítulo cita Romanos 5:10, “Porque si, cuando éramos enemigos de Dios, fuimos reconciliados con él mediante la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón… seremos salvados del castigo de Dios por su vida!” (Nueva Versión Internacional). En este punto preciso uno esperaría que el autor explicara la fuente, alcance y consecuencias de la enemistad entre nosotros y Dios, y el porqué restaurarnos a la amistad con Dios y liberarnos del castigo eterno requirió – en las palabras mismas de la Escritura – “la muerte de su Hijo.” La fidelidad a la Escritura le requiere que explique el pecado, la culpa y la corrupción, de camino a la explicación de la expiación y el perdón, y solamente entonces podrá enseñarnos acerca de la amistad con Dios.

Esto es algo peligroso pero intencional por parte de Warren, quien deliberadamente no quiere tocar estos temas. Sin embargo es una distorsión básica, fundamental y peligrosa con respecto a la enseñanza de la Biblia.

En una sección posterior titulada “Cómo llegar a ser el mejor amigo de Dios,” Warren comparte el primero de seis secretos de la amistad con Dios: “Haga una pausa por un momento para responder esta pregunta: Si por causa de mi pecado y culpa soy un enemigo de Dios, ¿qué necesito para convertirme en amigo de Dios? La Biblia dice que necesitas un Mediador. Alguien que trate efectivamente con la causa de tal hostilidad, y cuya obra supla la única base posible para que Dios te reciba, y también de acercarte a Dios.” Rick Warren declara que llegamos a ser los mejores amigos de Dios por medio de la conversación constante. Debemos practicar la presencia de Dios (Hermano Lawrence), así como los músicos practican las escalas todos los días mientras van en camino a tocar una hermosa música.

Warren ofrece el siguiente secreto: “La segunda manera de consolidar una amistad con Dios es pensar en su Palabra durante el día.” (Pág. 94, versión en español). ¿Qué fue lo que dijo? ¿Que establecemos una amistad con Dios – llegamos a ser sus amigos – por medio de la oración y la meditación?

Además, este autor parece evadir la discusión – impulsado por algún propósito – de cualquier cosa antitética que se suscite a partir de la elección divina, el llamado, la regeneración, la gracia y la fe. No escribe nada acerca de la antítesis que existe entre la iglesia y el mundo, entre la santidad y la mundanalidad, entre el reino de Dios y el reino de Satanás. La triste conclusión es que Warren no ofrece ningún remedio duradero o bíblico porque carece de un diagnóstico bíblico del verdadero problema humano.

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