NUEVE PREGUNTAS PARA AYUDARTE A ADMINISTRAR TODA TU VIDA PARA LA GLORIA DE DIOS

Por Brad Hambrick

Reforma Siglo XXI, Vol. 18, No. 1

Si la ley de Dios se resume en un mandato positivo, entonces debemos considerar cómo “correr hacia” Dios en lugar de limitarnos a “huir de” el pecado. La vida no se trata principalmente de lo que evitamos, sino de lo que perseguimos.

A medida que leas y respondas estas nueve preguntas, recuerda la paciencia y el tiempo de Dios. Habrá algunos aspectos del diseño de Dios en los que podrás participar inmediatamente, pero también habrá maneras en que desearás servir a Dios que requerirán que madures más    o te equipes antes de estar preparado para cumplirlas. Lo principal es empezar a tener una visión de la vida que implique estar al servicio de Dios y participar activamente en esa visión en la que ya estás equipado.

  • ¿Estoy dispuesto a entregar mi vida a lo que Dios pida de mí? Esta es una pregunta decisiva. Si tu respuesta es “no”, esto sesgará las respuestas que des a cada pregunta subsiguiente. No te quedes atorado en la culpa ni pretendas que tu respuesta sea “sí” (ambas respuestas te llevarían de vuelta al pecado). Más bien, identifica el obstáculo. ¿Cuál es el costo que no estás dispuesto a pagar?

¿Hay cosas específicas que crees que Dios pide de ti? Asegúrate de anotar tus pensamientos sobre esta pregunta antes de reflexionar sobre las siguientes.

  • ¿Qué funciones en las que Dios me ha colocado he descuidado? Lo primero para ser un buen mayordomo de vida es cumplir con los papeles principales con excelencia. Así, por ejemplo, cuando Pablo dice en Efesios 5:17 que debemos “entender cuál sea la voluntad del Señor”, pasa a describir el diseño de Dios para los papeles principales de la vida (cónyuge, padre, hijo y trabajador, en Efesios 5:22 6:9).
  • ¿Cuáles son mis dones espirituales? Ser un administrador prudente de tu vida para la gloria de Dios incluye utilizar los dones espirituales que Dios te ha dado. Dios da dones espirituales que coinciden con el llamado que pone en la vida de cada individuo. Lee Romanos 12:1- 8 y 1 Corintios 12:1-30. Si necesitas ayuda adicional para discernir esto, habla con un pastor para que te ayude a crear un inventario de dones espirituales.
  • ¿Por qué grupo de personas (en términos de edad, lucha, carrera, nación, lengua, etc.) siento carga? Desde   el primer pacto de Dios, su intención era bendecir a su pueblo para que ellos pudieran ser de bendición para otros (Génesis 12:2). Invertir tu vida en aquellos por los que sientes una carga, te permite centrarte en los demás y hallar gozo en ello.
  • ¿Qué me apasiona? En este momento de la evaluación de mayordomía, puedes empezar a ver el cumplimiento del Salmo 37:3-8 en tu vida. ¿Cuáles son las delicias que exaltan a Dios en tu vida (véase v.4)? ¿Cuáles son las cosas saludables a las que puedes entregarte, que te vivifican debido a tu participación en ellas?
  • ¿Con qué talentos o habilidades me ha bendecido Dios? Estos no tienen que ser solo los dones espirituales enumerados en 1 Corintios 12 o Romanos 12. Lee la sorprendente descripción de las habilidades que Dios le dio a Bezaleel y cómo él las utilizó para servir a Dios (Éxodo 31:1-11). Piensa y medita acerca de los conocimientos y experiencia que has acumulado durante tu vida.
  • ¿Cuáles son mis experiencias únicas de vida? Lista tanto las experiencias agradables como las desagradables. A veces nos vemos tentados a pensar que Dios solo puede usar el bien o las experiencias “espirituales” de nuestra vida. Dios se place en usar nuestros éxitos (Mateo 5:16), pero también se complace en mostrar su gracia mediante la transformación de nuestros puntos más bajos para su gloria (2 Corintios 1:3-5).
  • ¿Dónde se alinean mis talentos y pasiones con las necesidades de mi iglesia y comunidad? Debemos tratar de ser mayordomos de nuestras vidas en cooperación con nuestra iglesia local. La forma en que Dios trae bendición y madurez a los que servimos a Dios es a través del Cuerpo de Cristo, la iglesia. Al identificar dónde tus dones, cargas, pasiones y habilidades encajan dentro o expanden los ministerios de tu iglesia, aumentas el impacto que tu servicio pueda tener en los que estás buscando bendecir.
  • ¿Cómo quiere Dios que una todas estas cosas para glorificarlo? Esta no es una pregunta nueva, sino una pregunta de resumen. Mira hacia atrás, a lo que has escrito en respuesta a las primeras ocho preguntas. Habla de ello con tus amigos cristianos, tu familia, tutor o pastores. Dedica tiempo a la oración y pide a Dios que te dé un sentido de dirección. A continuación, comienza a servir como una forma de administrar tu vida para la gloria de Dios.

Brad Hambrick es Pastor de Consejería en la Iglesia The Summit en Durham, NC. También sirve como profesor asistente de consejería bíblica en el Southeastern Baptist Theological Seminary. Brad ha estado casado con su esposa Sallie desde 1999.

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