MISIONES CRISTIANAS SEGÚN JESUCRISTO MATEO 4:18-20

por Peter Jones

Reforma Siglo XXI, Vol. 3, No. 1

(Esta conferencia se dio en el Seminario Westminster para un día de énfasis en las misiones. Fue dirigida a estudiantes del seminario en Octubre, 1999.)

Introducción: Dos visiones

Dios le dio a Ezequiel dos visiones: una en que vio el Templo infestado de prácticas paganas (capítulo 8), que obviamente le causó gran preocupación al profeta. La otra visión fue del Templo renovado y limpiado (capítulos 40-48), que le dio a Ezequiel gran esperanza. Necesitamos las dos cosas. La Iglesia militante necesita tanto una comprensión de las maquinaciones del diablo para que tengamos un aprecio práctico de la lucha presente, como una visión optimista del triunfo final de Dios para que mantengamos nuestros ojos fijados en la meta. Hoy en día los desafíos para la tarea misionera son diferentes por el resurgimiento del paganismo. Este paganismo se presenta hoy en la celebración teológica de la “espiritualidad” de todas las religiones del mundo, y busca unificar las religiones del mundo. También se presenta en la infiltración deliberada de religiones orientales en las sociedades occidentales. El conocimiento de estos movimientos es crucial si los cristianos queremos tener una comprensión de la situación presente.

Pero necesitamos más que sólo conocimiento del enemigo y sus maquinaciones. A la luz de un creciente paganismo global y la correspondiente marginación del Cristianismo, debemos preguntarnos: “¿Qué haría Jesús?” Pues, ¿qué hizo Jesús?

La situación en que Jesús se encontró era humanamente catastrófica. El pueblo de Dios se encontraba en una maraña teológica – los Saduceos quienes controlaban el destino político de Israel eran deístas; los Fariseos, que tenían más influencia sobre el pueblo, eran legalistas que convertían las Buenas Nuevas del Antiguo Testamento en un sistema de auto-justificación; los paganos imperialistas controlaban todo el mundo conocido, y la única persona que traía una luz de esperanza – Juan el Bautista – estaba por ser apagado por un títere que decía ser el Rey de los judíos. A la luz de esta situación deprimente, pareciera que Jesús se retira a la calma de la región de Galilea para un poco de descanso. Aparentamente la misión veterotestamentario de Dios se había parado repentinamente. 

Pero, como el original unus contra mundum, en un mundo oscuro, Jesús responde a la situación con una declaración misionera de once palabras sencillas:

Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres (Mat. 4:19)

Veremos los siguientes puntos:

El llamado – “Venid …”

La conversión – “…en pos de mí

La comisión – “… y os haré pescadores de hombres.”

1. El llamado – imperioso y urgente

Cuando Juan estaba en la isla de Patmos, oyó detrás de él una voz como trompeta y de muchas aguas, una voz de uno como el Hijo del Hombre, y Juan cayó a sus pies como muerto. Después dice Juan, “él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último; y el que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades” (Apoc. 1:17,18). El que llama tiene el poder para realizar la tarea.

La misión de Jesús comenzó también con una voz de su Padre, resonando desde el cielo: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.” En ese momento el Espíritu Santo cayó sobre él y fue enviado a su misión.

Con un poco menos drama, Jesús hace lo mismo con los primeros discípulos. Con voz imperiosa, sin titubeo alguno, Jesús dice: “¡Ven!” Es el mismo llamado que se hace hoy en día. Tal como hizo el llamado a dos pescadores Galileos – Pedro y Andrés – lo hace a ti. ¿Puedes oír su voz como trompeta, como muchas aguas, mientras Dios mismo te llama? Esto es un encuentro crucial para ti, porque el llamado de Jesús es a la vez una vocación y un ministerio. ¿Puedes oír el llamado al ministerio y a tu misión? Su llamado es urgente.

2. La conversión – radical

El llamado de Jesús fue “venid en pos de mí. La conversión verdadera es un cambio de dirección. Los discípulos ya no son los que manejan la barca. Con humildad deben tomar su lugar detrás de Jesús. Siguieron “al instante” (Mat. 4:22) – en el griego el término es euthews, que se encuentra 14 veces en Mateo. Los discípulos dejaron las redes, la barca, a su padre, y sin duda un buen negocio – y le siguieron a Jesús.

A veces hablamos de “conversión”, como por ejemplo en un negocio que sostendrá algún cambio o reenfoque. Pero la conversión de que habla Jesús es algo radical. Tal vez tu eras un carpintero, o pescador, o ingeniero, o abogado, y ahora estás haciendo algo muy diferente. Tal vez te preguntas si podrás terminar tus estudios. Tal vez te preguntas, ¿por qué me estoy quedando en Hebreo? ¿Se equivocó Dios en llamarme a mí? ¿Tienes dudas ante la decisión de entrar al ministerio tiempo completo? Sepa, pues, que no eres el primero de sostener una conversión radical. Cuando Jesús llama, capacitará en todas las áreas necesarias – él es el Maestro por excelencia.

Ahora los nuevos ejecutivos humildemente se sientan detrás de este joven con autoridad – autoridad no sólo sobre sus barcas y redes, sino autoridad sobre el mismo mar. Esto en verdad fue un cambio grande para los discípulos, una metanoia (conversión), un cambio de mentalidad y de dirección de vida. Abandonaron la ocupación válida de proveer comida para la comunidad por una vida de discipulado, de sumisión a otro Maestro, de aprender otra vocación por completo.

¿Eres convertido de verdad? Quiero decir, en cuanto a la forma en que vive como seguidor de Cristo. Por supuesto eres convertido en el sentido que te has dado cuento del peso de tu pecado, y lo ha cambiado por la justicia de Jesús. Cualquiera sería necio al no recibir tan grande salvación. Pero ¿han sido convertidos tus afectos y tu mente para que asumas el discipulado detrás de Jesús, para que estés dispuesto a abandonar todos tus planes (por nobles que sean), todos tus sueños y proyectos para la iglesia, para seguirle a Cristo a cualquier parte?

Es fácil caer en la trampa de “profesionalismo” dentro de la iglesia. En Francia tienen un sindicato de pastores, ¡aunque no he oído de ningún paro el domingo por la mañana! ¿Es el pastorado para ti solamente una carrera profesional, un lugar de confort y afirmación? ¿Te ves a ti mismo en una iglesia cómoda, muy ortodoxa, con buen presupuesto, los hijos en una escuela cristiana y reformada, una casa con tres garajes (¡antes eran dos!)? En este ambiente académico, ¿te imaginas con toga de Ph.D como las que se ponen tus profesores para ocasiones especiales? ¿Sueñas con enseñar a mortales inferiores los puntos finos de la teología, recibiendo el reconocimiento público algún día? Si secretamente sueñas con planes semejantes, si sueñas con un nivel de comodidad, si sueñas con ciertas metas tuyas – ¿serán estos sueños el resultado de una conversión verdadera? ¿Estás delante de Jesús, promoviéndote a ti mismo, o detrás de él, elevándolo a él no importa el costo para ti?

Jesús aprendió obediencia por lo que sufrió, y aprendió a someterse a la voluntad de Dios al someterse a su Palabra. En la tentación, su llamado fue probado, y su victoria sobre el diablo demuestra qué tan profunda era su conversión a la voluntad de su Padre. En el río Jordán, el carpintero es convertido en pescador de hombres, y comienza la tarea específica de un ministerio público que lo llevaría indudablemente a la cruz.

“Mi voluntad es hacer la voluntad del que me envió.” Esta es la actitud de un discípulo. ¿Tienes tu la actitud de un discípulo, eres convertido profundamente al Maestro, o es tu meta secreta ser un líder respetado? El programa de Jesús debe ser el nuestro, como individuos y como iglesias. (Continuará)

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