LOS TIEMPOS CAMBIAN, Y EL IDIOMA TAMBIÉN

Por El Deslenguado Linguista, Ph.D.

Reforma Siglo XXI, Vol. 14, No. 1

(Dado en clase de lingüística de la universidad Balaam en la ciudad de Gomorra. Aquí transcribimos la ponencia en clase del Dr.Linguista porque lo consideramos útil para nuestros lectores).

Los tiempos cambian, y el idioma también. El uso de los fonemas para señalar conceptos y comunicar deseos ha experimentado una constante fluctuación desde el comienzo de la cultura humana. Esto es normal. Todo aficionado a Miguel de Cervantes en este siglo XXI ha tenido que aprender mucho vocabulario nuevo, ¡sin mencionar El Conde Lucanor por Don Juan Manuel!

Así que, no debemos ni sorprendernos, ni dar resistencia, a estos cambios. Son desarrollos naturales en la evolución de la especie homo sapiens, que también podemos definir como homo lingua mutatis.

En el ámbito social debemos abrir los brazos y darle la bienvenida a estos cambios, y no quedarnos rezagados como algunos retrógrados neandertales quienes se resisten a toda novedad. Todos deben cuidarse de hablar de manera política- mente correcta. Ya no se debe decir presidente de la asociación, sino moderador, o coordinador de la reunión, o bien compadre  o comadre. Ya no se debe decir bombero, sino personero que apaga fuegos. Y nunca se debe dirigir una carta así: “Estimados señores…” porque puede ser que la carta sea leída por señoras también, o señoritas, o señoritos, o lesbianas u homosexuales que no aceptan el título “señores”, por tanto ¡no se puede comenzar cartas de esa manera ahora en el siglo XXI! Lo más que se debe decir es: “A quien interese”. Si pone algo más allá, puede correr el riesgo de insultar al lector de pura entrada, y echa a perder el mensaje de su carta.

Todo esto se ha puesto muy delicado. Hablar en el siglo XXI ahora es un arte. No se puede dar por sentado que las personas acepten lo que uno dice, porque todo el mundo está esperando que los insulte, para demandarlo en los tribunales, o por lo menos insultarlo de ser retrógrado, neandertal, machista, insensible o cristiano arcaico. Bueno, bueno, ¿dónde estábamos? Ah, sí, en el ámbito social. Muy bien.

En las ponencias públicas se solía iniciar elegantemente con “Damas y caballeros”. Pero en el Siglo XXI eso ya no se puede usar. Los términos damas y caballeros vienen de una época romántica que ya pasó, cuando a la gente les daba placer dirigirse a otros seres humanos con honor, dándoles un lugar (por lo menos verbalmente) de preferencia, considerando a cada oyente una “dama” o un “caballero”. Obviamente no todos eran realmente damas ni caballeros, porque siempre ha habido pillos en todo estrato de la sociedad, pero mi punto es este: los días cuando se saboreaban palabras de homenaje a otros seres humanos ya pasaron. Ahora todo eso suena raro, anticuado, y artificial. Hoy por hoy, se puede iniciar sencillamente con, “Hola”, o “Hi”, u “OK” o algo por el estilo. Realmente no importa mucho su introducción. El Siglo XXI es el siglo de las informalidades. Mensajes de texto en el celular como “Ns vms dsps d slr d clss”.

Claro, no todo es informal. Toda cultura tiene sus valores. Toda cultura valora ciertas formas de expresión, y desvalora otras. Ya hemos señalado algunas de las formas anticuadas que nuestra cultura del Siglo XXI desvalora, tales como el respeto por la dignidad de las personas, el mostrar honor, etc. Pero, y este “pero” es uno muy importante que uds. como estudiantes y futuros periodistas, profesionales y conferencistas aprendan una vez por todas, y es que hay otras expresiones que son muy importantes, al grado de importancia que sin aprenderlas ud. quedará expuesto al ridículo o aún cárcel. ¿Cuáles son estas cosas?

El Siglo XXI ha traído una evolución en nuestra especie, un “despertar” por decirlo así, de las diferencias de género. Antes, en las épocas neandertales (que podemos decir, toda época antes del Siglo XXI), no se distinguían apropiadamente las diferencias de género. Por ejemplo, se utilizaba el fonema “niños” para representar tanto “niños” como “niñas”, así agrediendo a todas las niñas presentes. Claro, no era una agresión muy intencional. El problema era que tanto los hombres como las mujeres eran machistas, y así las niñas no sentían tanto la agresión porque sus propias madres machistas las inducían al masoquismo. Igualmente entre familia, se utilizaba “hermanos” para representar “hermanos” y “hermanas”, e igualmente, todas las hermanas se llevaban estos insultos gozosamente por haber sido condicionadas al servil machismo por siglos y siglos y siglos de abuso de género. Es testimonio a la fortaleza del género femenino que siquiera sobreviviera con tales opresiones y abusos, pero bueno, podemos dar gracias a las fuerzas evolutivas que hemos llegado al Siglo XXI todavía con “hermanos” y “hermanas”, a pesar de las atrocidades del pasado.

Es así que uds., especialmente los futuros periodistas, deben fortalecer su vocabulario correctamente, porque siempre quedan rasgos de lo viejo, y es necesario que el salto evolucionista se dé en su totalidad. Todo vestigio de machismo debe ser erradicado, junto con todo racismo, y toda discriminación de género. Le voy a dar algunos ejemplos de los cambios que debemos promover para librarnos completamente del viejo machismo.

Palabras ya aceptadas: Presidente / Presidenta; Jefe / Jefa; Miembros / Miembras

Palabras que debemos ir cambiando o añadiendo: Chofer / Chofera; Gerentes / Gerentas; Comerciantes / Comerciantas; Chef / Chefa; Sastre / Sastra; Barbero / Barbera; Fiscal / Fiscala; Estilista / Estilisto; Policía / Policío; Don Quijote

/ Doña Quijota; Sancho Panza / Sancha Panzo, etc. Ya uds. tienen la idea, estoy seguro.

Si uds. no siguen consecuentes con la mística del Siglo XXI de ser inclusivos, estarán continuando la larga y penosa historia de abusos verbales que cometían los neandertales durante siglos y siglos y siglos de retraso y opresión machista. Entonces, vamos a escuchar una posible oratoria del Siglo XXI aplicando nuestros principios de la linguística.

“¡Hola! Ok,

Me dirijo a uds. seres humanos, miembros y miembras de nuestra estimable Asociación de vecinos, vecinas, vecinitos y vecinitas para que discutamos la seguridad del barrio. Hemos recibido algunas quejas de choferes y choferas de los buses de que algunos niños y niñas han tirado piedras a los vehículos y vehículas, de modo que se tuvo que llamar a los policías y las policíos para intentar impedir que estos infelices e infelizas no se vuelvan unos delincuentes o delincuentas. ¡Perdone si he ofendido a algún guardián o guardiana de familia! No ha sido mi intención.

Ahora bien. Como comerciantes y comerciantas que somos muchas y muchos, nos debe preocupar la seguridad, porque con nuestros negocios damos de comer a nuestras familias y familios. Los negocios entre nosotros están en peligro, tales como los sastres y las sastras, los estilistas y las estilistos. Y posiblemente encontramos resistencia a nuestra lucha de poner orden, pero como decía Don Quijote y Doña Quijota ‘Si los perros y las perras ladran, es que estamos caminando y caminanda’.”

Bueno, ¿qué les parece? Así se deben preparar para comunicarse efectivamente en el Siglo XXI.

Ahora, con miras hacia el Siglo XXII. A mi siempre me han conocido como un personero y personera que mira hacia el futuro. Si podemos servir a la humanidad para que avance en los pasos evolutivos necesarios, pues, seremos los héroes. Y he estado pensando. Después de que el mundo haya aceptado el total inclusivismo de los dos géneros, hay un próximo paso. Claro, cada cosa en su orden. Pero como dije, siempre estoy pensando adelantado. No sé, me han llamado “profeta” algunos, pero yo no creo mucho en eso. Sin embargo, permítanme compartir lo siguiente.

Ya hay muestras de que la cultura futura no se contentará con distinguir sólo dos géneros. Algunos seres humanos y humanas ya se identifican como andróginos, otros como bisexuales, otros como bestiales, otros como vegetales, así que no podemos limitarnos simplemente a los dos géneros de masculino y femenino. Esto también pasará. Le he dado

mucha cabeza a este próximo salto del lenguaje, y considero que tengo una propuesta para la humanidad que será de gran ayuda en la búsqueda de nuestra identidad hacia el Siglo XXII. Siendo completamente honestos y honestas, debemos admitir que hay una profunda confusión en cuanto al asunto de género y el ser humano. Ya nadie sabe qué es. Las señoritas se creen hombres, y los jóvenes se portan como mujeres. Pero el lenguaje siempre ha podido adaptarse a todas las necesidades del ser humano y humana. Por eso, según mi gran confianza en el poder del lenguaje, me parece no sólo razonable sino útil la siguiente propuesta. La necesidad de no discriminar entre masculino y femenino, y la posibilidad de personas andróginas, etc., me llevó a una sencilla solución: hacer desaparecer los significantes de género y sustituirlos con “ao” – un significante libre de discriminaciones de género. Claro, debemos hacer una pequeña modificación para los artículos y pronombres también, pero demostraré que todo esto es muy fácil.

Tomemos el próximo ejemplo.

“Compañeraos y compatriotaos. Nosotraos todaos estamos comprometidaos con una educación excelente para todaos nuestraos hijaos. Desde lu presidentao hasta lu mas humilde carpinterao, todaos queremos un futuro brillante para cada ciudadanao de nuestro país. Las luchas contra el machismo, el retraso, las opresiones religiosas anticuadas y todo aquello han sido vencidos por nuestraos héroaos, los modernos Donaos Quijotaos y Sanchaos Panzaos. ¡No dejemos morir su memoria! ¡A la carga! Nuestraos nietaos aún no nacidaos naos agradecerán.”

¿Qué les parece? Espero que puedan ver cómo mis sugerencias economizan palabras, y espacio, para no mencionar el ahorro de papel y los beneficios ecológicos al hacer más cortos los discursos y escrituras.

Uds. saben que no soy una persona religiosa, y considero toda religión como opio del pueblo. Sin embargo, los pobres cristianos siguen siendo seres humanos, y les ofrezco mis sugerencias en favor de ellos mismos. Pues, el otro día pasé por una conferencia en una iglesia, y me quedé un momentito, escuchando. Lo triste es que casi no podían avanzar nada en su tema, que más o menos siguió así: “Bueno, todas y todos, vamos a pedir silencio a las niñas y los niños, porque las hermanas y los hermanos ahora vamos a escuchar la Palabra de Dios Madre y Padre, que habla a madres y padres, hijas e hijos, y todas las relaciones familiares incluyendo tías y tíos, primas y primos, abuelas y abuelos, cuñadas y cuñados. Pongámonos de píe todas y todos y démonos un abrazo unas a otras y unos a otros y unas a otros y otros a unas…” ¡Caramba! Me fui frustrado, más convencido que nunca de que mis sugerencias les ayudarían a los mismos cristianos. No quiero ser acusado de estar ayudando al enemigo del progreso humano, pero toda esa palabrería se podría reducir a la mitad con fundir el concepto de género en un concepto andrógino, y se acabaron los enredos. Así que muchachaos, atrévanse a soñar con nuestro idioma purgado de las ineficiencias que los conceptos de género producen. ¡Podemos ser más eficientes! ¡Podemos estar libres de toda discriminación! ¡Podemos hasta promover el ideal andrógino como meta suprema de la humanidad! ¿Que les parece? Es todo por hoy, no olviden sus tareas. Buenas tardes.

D.L. Ph.D

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