LAS MISIONES CRISTIANAS SEGÚN JESUCRISTO: MATEO 4:18-20

por Peter Jones

Reforma Siglo XXI, Vol. 4, No. 2

(Este artículo es la traducción de una exhortación dada en el Seminario Westminster, California, a los estudiantes de dicha institución. El enfoque que da Jones será un desafío a todo pastor y líder de iglesia.)

Dos visiones

Dios le dio a Ezequiel dos visiones: una en la que el templo estaba infestado de prácticas paganas (Capítulo 8), lo cual, obviamente, causó que el profeta tuviera gran preocupación; y otra del templo renovado y purificado (capítulos 40-48), la cual dio gran esperanza a Ezequiel. Necesitamos ambas. La iglesia militante necesita tanto un entendimiento realista de las estratagemas del diablo para tener un reconocimiento real de la lucha actual, como también una visión optimista del triunfo final de Dios para mantener nuestros ojos puestos en la meta.

Las misiones han sufrido un cambio debido al avivamiento del celo misionero pagano. Este paganismo renovado es evidente en la celebración teológica de la espiritualidad en todas las expresiones religiosas del mundo, y ahora encuentra muchas ocasiones para reunir a todas las religiones del mundo. El paganismo también se manifiesta en la infiltración deliberada de las religiones paganas orientales al occidente. Este conocimiento es esencial si es que los cristianos desean tener un entendimiento realista de la situación presente.

Pero necesitamos algo más que conocimiento del enemigo y sus estratagemas. A la luz de este contexto misionero actual de un mundo pagano creciente y conectado globalmente, y una oposición creciente a un cristianismo marginado, necesitamos preguntarnos cuál debe ser nuestra actitud. Y la mejor manera para hacer esto es preguntarnos ¿Qué haría Jesús?

La situación en la que Jesús se vio envuelto era humanamente catastrófica

La situación en la que Jesús se vio envuelto era humanamente catastrófica. El pueblo de Dios estaba en un caos teológico – los Saduceos quienes controlaban el destino político de Israel eran deístas; los Fariseos, que dominaban sobre la gente eran legalistas, quienes habían convertido las buenas noticias del Antiguo Testamento en un sistema de autojusticia; los paganos tenían el control hasta donde uno podía pensar; y la única esperanza, Juan el Bautista, estaba por ser ejecutado por un títere potentado pagano que pretendía ser el Rey de los Judíos. A la luz de esta situación deprimente, Jesús parece retirarse a la calma relativa de Galilea para un período necesario de descanso. Aparentemente, el programa misionero del Dios del Antiguo Testamento había llegado a una interrupción por opresión.

Pero, como el original unus contra mundum, en un mundo tan oscuro como puede estar, Jesús responde a este aprieto cósmico con una declaración de misión sencilla y de unas cuantas palabras: “Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres” (Mateo 4:18-20). Encontramos tres elementos en esta declaración: Llamamiento (Venid), Conversión (En pos de mí) y Comisión (Y yo os haré pescadores de hombres).

Llamamiento – Imperioso y urgente

Juan está en la isla de Patmos en el día del Señor y escucha detrás de él una voz fuerte como trompeta y torrente de aguas, la voz de uno como hijo de hombre, entonces se postra a sus pies como si estuviera muerto. Luego, Juan nos relata, “Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas, yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades”. Aquel que llama tiene el poder de hacer lo que debe ser hecho.

Similarmente, la misión de Jesús comienza con la voz celestial del Padre retumbando desde el cielo: “Este es mi hijo amado en quien tengo complacencia”. En ese momento el Espíritu vino sobre él y es llamado para su misión. Sin menos dramatismo obvio, Jesús hace lo mismo con sus primeros discípulos. Imperiosamente glorioso, sin una pizca de vacilación, Jesús dice: “¡Venid!”. Este es el mismo llamado que Jesús hace para involucrarnos en la misión. Jesús le hace esta invitación a dos pescadores galileos, a Pedro y Andrés, tal y como nos invita a ti y a mí. ¿Escuchas esta voz como trompeta y torrente de aguas, como la invitación poderosa de Dios para ti? Este es un llamado crucial para ti, porque el llamado de Jesús es también una vocación para el ministerio. ¿Escuchas el llamamiento al ministerio y a la misión?

b. Conversión Radical

El llamamiento es urgente, pero se requiere de algo más. Se requiere de una CONVERSIÓN RADICAL. Jesús dice “Venid en pos de mí”. Esto implica una conversión como cambio de dirección. Los discípulos ya no están detrás del volante o detrás del timón. Humildemente toman su lugar detrás de Jesús. Inmediatamente dejan sus redes, dejan su barco, dejan a su padre y sin duda un negocio lucrativo, y le siguen.

A menudo escuchamos de una “reconversión” en cuanto a la profesión, por ejemplo, cuando una mina cierra se le enseñan nuevas habilidades comerciables a los mineros. La semana pasada vi una calcomanía en la parte posterior de un automóvil que decía: “Mi jefe es un carpintero judío”. Esto es totalmente verdadero, pero Jesús no le estaba pidiendo a estos pescadores que se convirtieran en carpinteros. La conversión que tenía en mente era mucho más radical.

Quizá ustedes eran carpinteros o pescadores, o ingenieros o abogados, y ahora son algo bastante diferente, y algunas veces te preguntas qué es lo que haces o si lo lograrás. ¿Por qué estoy reprobando en la clase de Hebreo? ¿Se equivocó Dios? ¿Estás dudando ante tal llamamiento al ministerio de tiempo completo preguntándote si algún día lograrás aprobar esa materia? Ten presente que no eres el primero en atravesar semejante conversión radical y que cuando Jesús nos llama, él se encarga del proceso de reconversión. El es un maestro maravilloso.

Estos aprendices ahora toman su lugar humildemente detrás de un hombre con autoridad, no sólo sobre barcos y redes sino sobre el mismo mar – “aun el viento y el mar le obedecen”. Este es un verdadero cambio de mares, una metanoia, un cambio de mente y dirección. Esta ocupación perfectamente válida de proveer comida para la comunidad inmediatamente es abandonada por una vida de discipulado, de sumisión a otro amo, de aprendizaje de un negocio muy diferente.

¿Te has convertido en verdad? Me refiero a la manera en la que vives como seguidor de Cristo. Seguramente, te has convertido en el sentido de darte cuenta que no puedes llevar el peso de tu pecado, y lo has intercambiado por la justicia de Cristo. Tendrías que ser un tonto para rechazar tan grande salvación. ¿Pero tu mente y afectos han sido convertidos para seguir a Cristo de tal manera que podrías dejar inmediatamente tus planes, nobles como son, todos tus sueños secretos y proyectos bien planeados para la Iglesia institucional, con tal de seguir a Cristo adonde te guíe?

Podemos llegar a tener dentro de la Iglesia una mentalidad de profesionales. Por ejemplo, en Francia tienen un sindicato de pastores, aunque hasta ahora no he escuchado de alguna huelga general o cierre de iglesias los domingos en la mañana. ¿Ves el ministerio como una carrera, un lugar para encontrar afirmación personal o comodidad? ¿Te vislumbras en una buena iglesia de clase media de teología ortodoxa, con presupuestos elevados y mantenimiento a bajo costo, tus hijos estudiando en una buena escuela cristiana, una casa con una cochera para tres automóviles? ¿En el ambiente académico te ves con un doctorado, usando una toga como la que tus profesores usan en ocasiones especiales? ¿Sueñas con enseñar a los mortales inferiores acerca de los puntos más finos de la teología, y almacenar el reconocimiento público? Pero ¿serán estos planes que secretamente has alimentado el producto de una conversión verdadera? ¿Estás convertido verdaderamente en la manera en que piensas de ti mismo, de tus metas y de tu nivel de comodidad? ¿Estás delante de Cristo, promoviéndote a ti mismo o detrás de él, exaltando al Señor a cualquier costo?

Jesús aprendió la obediencia por medio de lo que sufrió, y aprendió a someterse a la voluntad de Dios sujetándose a su palabra. En la tentación fue probado su llamamiento, y su victoria sobre el diablo muestra cuán profunda es su conversión a la voluntad de Dios. En el Jordán el carpintero se convierte en un pescador de hombres, y comienza la tarea específica del ministerio público el cual indefectiblemente le llevará a la cruz.

“Mi voluntad es hacer la voluntad del que me envió”. Esta es la actitud de un discípulo. ¿Tienes la mentalidad de un discípulo? ¿Estás convertido profundamente hacia el maestro, o tu meta secreta o modus operandi es ser un líder respetado. El programa de Jesús debe ser el nuestro, ya sea como individuos o como iglesias.

c. Comisión Específica

Cristo nos hace un llamado urgente que requiere una conversión radical, pero también agrega una COMISIÓN ESPECÍFICA. Jesús llama a estos discípulos para entrenarlos y comisionarlos para ser pescadores de hombres. La economía completa de la divinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, se aboca a la tarea de convertir a estos pescadores galileos no en profesores de seminario, pastores principales o teólogos, sino en misioneros. Tal y como han intentado atrapar en el mar tantos peces como sea posible, ahora deben ser evangelistas haciendo lo mismo, pero con la gente. Pero Dr. Jones, ¿Usted más que nadie sabe que fueron grandes hombres de la iglesia, jueces de las doce tribus de Israel, teólogos, órganos de revelación, escritores de la Escritura, profetas deuteromosáicos, y no humildes evangelistas? No obstante, Jesús aun sabiendo todo lo que harían, los llama a ser pescadores de hombres, porque eso era él ante todo, un pescador de hombres.

Ellos serian hechos pescadores de hombres por medio de seguir a Jesús, observando lo que hizo y haciendo lo mismo. ¿Has estado allí? ¿Qué has visto? Ellos recibieron una comisión porque Jesús es un hombre que tiene una comisión. Es su comisión la que le da a sus discípulos. Después de su llamado divino y su victoria sobre Satanás, Jesús viene a Galilea con una misión – la proclamación de que el reino de los cielos se ha acercado. La comisión de los discípulos es la comisión de Jesús. 

La Naturaleza de Su Comisión Misionera para Pescar

De manera similar a las dos visiones concedidas a Ezequiel, hay dos aspectos de la comisión para pescar hombres que Jesús asume y luego da a sus discípulos. Un aspecto está muy consciente de la realidad presente de la lucha y conflicto, y el otro, de la victoria final.

La pesca como una lucha terrenal de bendición y maldición, 

de buenas nuevas en medio del conflicto.

Los discípulos sabían lo dura que era la vida de un pescador. Esta nueva pesca no sería diferente. Este no sería un viaje de pesca deportiva en un lago tranquilo bajo la hermosa luz del sol, y con una nevera llena de refrescos bien fríos.

Aparte de este texto en Mateo, hay sólo otras dos partes en las que la Biblia usa la imagen de la pesca para enseñar acerca de la historia de la redención. En Jeremías 16 el Señor declara el juicio sobre Israel: “He aquí que yo envío muchos pescadores, dice Jehová, y los pescarán” (v.16). El contexto comienza en el versículo 11: “Porque vuestros padres me dejaron, dice Jehová, y anduvieron en pos de dioses ajenos, y los sirvieron, y ante ellos se postraron, y me dejaron a mí y no guardaron mi ley; y vosotros habéis hecho peor que vuestros padres; porque he aquí que vosotros camináis cada uno tras la imaginación de su malvado corazón, no oyéndome a mí. Por tanto, yo os arrojaré de esta tierra a una tierra que ni vosotros ni vuestros padres habéis conocido, y allá serviréis a dioses ajenos de día y de noche; porque no os mostraré clemencia”. (vrs. 11-13). Pero también hay una promesa de restauración. El Señor dice: “No obstante, he aquí vienen días, dice Jehová, en que no se dirá más: Vive Jehová, que hizo subir a los hijos de Israel de tierra de Egipto; sino: Vive Jehová, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra del norte, y de todas las tierras adonde los había arrojado; y los volveré a su tierra, la cual di a sus padres. He aquí que yo envío muchos pescadores, dice Jehová, y los pescarán, y después enviaré muchos cazadores, y los cazarán por todo monte y por todo collado, y por las cavernas de los peñascos. Porque mis ojos están sobre todos sus caminos, los cuales no se me ocultaron, ni su maldad se esconde de la presencia de mis ojos” (vrs. 14-17). En esta pesca del Israel arrepentido hay esperanza para las naciones (vrs. 19-21).

El mensaje de Jesús es tanto de lucha como de victoria, de bendición como de maldición, de salvación y destrucción, de sanidad y juicio. Jesús bautizaría en Espíritu y fuego, pues el Evangelio es un sabor de vida para vida, y de muerte para muerte. El Reino debe primero ir a Israel, y muchos lo rechazarán, pero muchos en Israel vendrán al conocimiento de la verdad. Pero Jesús sabe que el Reino llegará a su plenitud porque el Padre ha prometido las naciones para el hijo (Salmo 2).

Jesús fue a Galilea a predicar acerca de la llegada del reino. Los tres evangelios sinópticos registran esta declaración: “ Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios”. Esto es algo intencional. No estaba escapando del peligro. Mateo nos dice el porqué – “para cumplir lo dicho por el profeta Isaías (9:1-2): Mas no habrá siempre oscuridad para la que está ahora en angustia, tal como la aflicción que le vino en el tiempo que livianamente tocaron la primera vez a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí; pues al fin llenará de gloria el camino del mar, de aquel lado del Jordán, en Galilea de los gentiles. El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos.”

Esta pesca es misionera. La venida del reino no es la inundación estática de algo, no es un desfile de victoria, sino una conquista expansiva, una conquista a través de lucha y sufrimiento.

La pesca misionera es un conflicto, porque se opone a lo que la mente pecaminosa quiere escuchar. Alguien está gastando millones de dólares para promover otra visión del reino. La película Stigmata, promueve el punto de vista pagano respecto al reino: El reino está dentro de ti. Pero el Evangelio de las obras de Dios en la creación y en la redención es lo opuesto a la mentira pagana de la humanidad pagana, la cual está tratando ahora de presentarse como la forma original del cristianismo. Lo que está en juego no es la justicia ecológica y la liberación humana, sino el honor y gloria del Dios personal, el Dios que está allá, que es distinto a nosotros, quien nos hizo y nos redimió, y que requiere nuestra adoración. El Dios verdadero de la Biblia es la gran amenaza para el poder y autonomía humana, y debe ser silenciado al final y al cabo a toda costa.

Esta pesca misionera presente es conflictiva porque es PÚBLICA. Este proyecto es público, es “delante de los hombres”. Debe ser visto. La luz no se pone debajo de la mesa, sino en la colina (Mt. 5:16).

Esta pesca misionera presente, debido a que es conflictiva y pública, siempre coquetea con la persecución: Por esto es que el tema de la persecución está tan presente en los labios de Jesús. Los reyes de la tierra se reúnen contra el ungido del Señor. De esta manera, como el Hijo del Hombre, él es el pescador de hombres por excelencia, y un día todos lo reconocerán como Señor.

  En Mateo 10:1ss Jesús envía a los 12 en una misión que es un anticipo de la misión que tendrían después de la Resurrección: “Lo que os digo en privado, decidlo en público; y lo que oís al oído, proclamadlo desde las azoteas” (v. 27), y esto los llevaría a una persecución severa, por lo tanto, Jesús les advierte que no deben temer a los que matan el cuerpo. Pero la misión los lleva a las palabras de Jesús: “A todo el que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielo . . . El que no toma su cruz y sigue en pos de mí no es digno de mí”.

Entonces este es el contexto presente de la comisión específica de la pesca de hombres, en medio de una lucha urgente por las almas de los hombres antes del fin. Lo que esta en juego es inmenso, de importancia eterna y por lo tanto, de gran relevancia. Necesariamente está la noción de confrontación y conflicto, pero también la esperanza segura de la victoria.

Pescando para tener éxito – ¡Toda Red!

¿Te gusta mi sermón? Esto es pescar para lograr cumplidos. Algunos pescan de esta manera para promover sus egos. Esto no es lo que quiero decir cuando digo, “pescando para tener éxito”.

Ezequiel tiene una segunda visión y se le revela que “sucederá que junto a él habrá pescadores, y desde En-guedi hasta En-eglaim será un tendedero de redes. Sus peces, según sus especies, serán tan numerosos como los peces del mar Grande” (47:10). Esta es una visión de gran abundancia y de victoria final – un red llena. Dios no dejó a Ezequiel con una visión horrenda de un templo degradado. Se le dio una nueva visión del templo escatológico, donde la gloria del Señor viene del Este. Esta no es la gloria del dios sol pagano de la fertilidad, Mithra, Sol Invicto de la inspiración religiosa oriental. Esta es la gloria del Señor, creador del cielo y la tierra, cuya sola palabra creó la luz y las grandes lumbreras, y cuya gloria llena el templo (43:5). El profeta ve que del templo sale un río de aguas de vida, al principio no tan profundo, pero luego, se vuelve un río que nadie puede cruzar, produciendo fertilidad y abundancia sin precedentes. Y aquí está la escena final de la pesca. “Habrá pescadores, y . . .será un tendedero de redes. Sus peces, según sus especies, serán tan numerosos como los peces del mar Grande [El Mediterráneo]”. Esta referencia al Mar Mediterráneo es el símbolo de un fenómeno global, de los propósitos de Dios llenando toda la tierra. “Junto al río, en sus riberas de una y otra parte, crecerá toda clase de árboles comestibles. Sus hojas nunca se secarán, ni sus frutos se acabarán; cada mes darán sus nuevos frutos, porque sus aguas salen del santuario. Sus frutos servirán para comida, y sus hojas para medicina” de las naciones (Ezequiel 47:12)

Juan en Apocalipsis ve esa profecía cumplida en la Nueva Jerusalén (Apoc. 22:2) donde el templo tiene al Cordero que fue inmolado sentado en el trono del cual fluye el agua de vida que Jesús ofreció a la mujer samaritana.

Este mensaje del reino sobrepasa nuestras expectativas de tal modo que deja, inclusive, a los paganos radicales en el polvo. Ellos quieren salvar la tierra por medio de métodos humanos, técnicos y colectivistas para celebrar un nuevo culto, semejante a Babel, al logro humano. Paul Knitter propone una “Teología de las religiones globalmente responsable”, la cual define de la siguiente manera:

El compromiso común con el bienestar humano y ecológico [que tienen todas las religiones] . . .no solo de justicia social sino de justicia eco-humana . . .tal proyecto, para atender verdaderamente todas las necesidades del globo, debe ser un esfuerzo del globo entero y de todas sus naciones y religiones. Un diálogo globalmente responsable es aquel que está consciente de que cualquier encuentro entre las religiones está incompleto, e inclusive es peligroso, si no incluye de alguna manera . . .un intento de resolver el sufrimiento humano y ecológico prevaleciente por todo el mundo (Una Tierra, Muchas Religiones, 15).

Cuando todo esto se logre las religiones entenderán su unidad, pero adivinen a qué dios estarán adorando todos – al dios de este mundo, y el Dios que hizo el mundo será difamado por considerarse una amenaza a la supervivencia del planeta. Como Jesús dijo, el siervo no es mayor que su Señor. Si me persiguen a mí, les perseguirán a ustedes.” Los gobernantes de esta tierra no han terminado de tomar su postura en contra del Señor y de su ungido. Pero, como dijo Martín Lutero, “una palabra los matará,” la Palabra de Dios.

Este mensaje y visión de Jesús en cuanto a las misiones tiene algo aún más asombroso, inimaginable y poderoso. El Reino de Dios es el reino en poder. “Os digo que hay algunos aquí que no gustarán la muerte sin ver reino de Dios venir en poder”. Esto es, la resurrección después de la cruz, de acuerdo con el Espíritu de santidad. Ningún sacerdote pagano, ningún demonio del infierno ha resucitado un cuerpo muerto. Ningún diálogo entre religiones podrá producir lo más necio de Dios. Pues el mensaje de Jesús declara una limpieza profunda del pecado y una transformación profunda, y santificación del cosmos que sólo el Señor Creador puede efectuar, y para establecer un culto cósmico a la gloria del Dios Creador y Redentor, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Algunos de nosotros diferimos en cuanto a lo que deberíamos estar cantando ahora, pero todos sabemos lo que estaremos cantando ese día. La gran multitud de Israel y de toda tribu, nación, pueblo y lengua, pecadores alcanzados por la gracia, pescados del mar de la impiedad y la rebelión, con palmas en sus manos, sirviendo al Señor día y noche en su templo, cantarán ante el trono:

¡La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado sobre el trono, y al Cordero! 

¡Amén! La bendición y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y la honra y el poder y la fortaleza sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. ¡Amén!

El reino del mundo ha venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo. El reinará por los siglos de los siglos

Pablo dice que estamos sentados en los cielos con Cristo, ¿No sería maravilloso quedarse allí? Pero en la misma epístola nos dice que la intención de Dios ahora es que la multiforme sabiduría de Dios sea dada a conocer a los gobernantes del Salmo 2 y a las autoridades en las regiones celestes a través de la IGLESIA. El proyecto de Dios en el tiempo presente es un proyecto misionero, hacer conocida su sabiduría multiforme, Cristo el único mediador que reconcilia al hombre y al cosmos.

La estrategia actual de su comisión misionera para pescar – Una prioridad Absoluta

En el mundo moderno muchos viven para pescar. En el mundo antiguo, pescabas para vivir. Cuando Jesús se presenta a sus futuros discípulos en el lago, ellos hacen una transacción esencial. Lo que ellos harán es paralelo a lo que están haciendo. Su pesca, a diferencia de los programas televisivos, no era un pasatiempo, no era como jugar al golf, era un medio irremplazable de sustento y supervivencia. De esto concluimos que la pesca de hombres es tan esencial para el sostén y supervivencia de la iglesia, como la pesca de peces es para el mantenimiento de la vida física.

Las misiones no son un apéndice de la ortodoxia: es una parte esencial. Cuando el movimiento inter-religioso le dice a las iglesias participantes que no pueden hacer proselitismo, no están marcando simplemente reglas de tolerancia y cooperación mutua. Están negando el carácter esencial del cristianismo.

Un sinónimo de las misiones es la “encarnación”. La encarnación es el ejemplo por excelencia de las misiones transculturales para alcanzar a los perdidos. La Navidad es la campaña evangelística más grande en la historia del mundo, organizada antes de la fundación del mundo y anunciada a través de toda la historia de Israel. Sabiendo esto, ¿Nos sorprende que la estrategia de Jesús sean las misiones sin reserva, las misiones como prioridad, incluyendo tomar la cruz para hacerlo?

El ministerio público de Jesús puede ser visto desde una perspectiva como un entrenamiento masivo para los líderes de la iglesia – las multitudes son un trasfondo ante el cual están siempre los discípulos, y la misión de Jesús es el paradigma para la instrucción de sus discípulos enviándolos a la misión en numerosas ocasiones: Los doce, los setenta y definitivamente en Pentecostés.

Esta estrategia está basada en la prioridad de las misiones en la mente de Jesús. Se convierte en la misma esencia del Evangelio en su estructura profunda al ser testigos de Jesús, el primer y más grande misionero.

Mateo

El llamado Evangelio Judío tiene una orientación misionera notoria impresa en su estructura literaria – un paralelo masivo al principio y al final.

 ➤ 1:23 – Emanuel , Dios con nosotros

 ➤ 28:20 – He aquí, yo estoy con vosotros

Esto establece los dos temas mayores del Evangelio, un más importante, el otro, de menor importancia aunque están orgánicamente relacionados el uno con el otro, estos son, Cristología (Dios) y Discipulado (Con nosotros), los cuales se desarrollan en el trasfondo de un reino expansivo que va desde los judíos hasta todas las naciones (haced discípulos – 28:20). Dios con nosotros nos garantiza que llevamos el Evangelio a ellos.

Marcos

Consideremos las declaraciones programáticas de Jesús:

➤ 1:37-38 “Le encontraron y le dijeron: –Todos te buscan. El les respondió: –Vamos a otra parte, a los pueblos vecinos, para que predique también allí; porque para esto he venido”.

➤ 2:17 “No he venido para llamar a justos, sino a pecadores”.

➤ Capítulo 4, la parábola programática, la palabra del sembrador.

Lucas / Hechos

El sermón programático de Jesús declara que la profecía de Isaías – “el evangelio es predicado a los pobres” – se cumple, y Hechos es el relato de la continuación de la obra de Jesús a través de la Iglesia, un relato que concluye con sus palabras finales, un adverbio [en griego]: “Sin impedimento”, describiendo la predicación libre del reino en el centro mismo del paganismo antiguo.

Juan

“A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron, pero a los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio la potestad de ser hechos hijos de Dios”. Este versículo en el centro del prólogo provee la razón exacta por la que el Verbo se hizo carne. En Juan, Jesús habla de otras ovejas (10:16), y la primera parte del evangelio termina con los griegos buscando a Jesús (12:20). El evangelio termina con una declaración programática: “Estas cosas han sido escritas para que creáis” (Juan 20:31).

La estrategia misionera de los discípulos es una continuación de la estrategia misionera de Jesús. En Hechos 13, Pablo cita el gran texto misionero del Antiguo Testamento, Isaías 49:6, los apóstoles entendieron que Cristo era un pacto para las naciones al involucrarse en su misión: “Te he puesto por luz a los gentiles, a fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra”.

Conclusión

¿Qué apariencia tiene nuestro discipulado? ¿Qué tal vamos en comparación con Jesús y la Iglesia primitiva? ¿Cuáles son las implicaciones de tal enseñanza para nosotros, al tratar de balancear dos demandas aparentemente irreconciliables: ser ortodoxo y estar en contacto con el mundo. Hay peligros. Podemos estar tan preocupados por el evangelismo que nuestra adoración se vea comprometida. O, podemos estar tan preocupados por la adoración correcta que nunca llegamos a evangelizar.

Muchos de nosotros, hemos adoptado sutilmente una mentalidad del tipo de 1 Reyes 8 – cuando el templo es construido hermosamente por Salomón, la liturgia perfeccionada de acuerdo con el principio bíblico, los coros se ensayan, y cada cosa está perfectamente en su sitio, luego la Reina de Saba y los paganos en general vendrán por torrentes a nuestras iglesias. Pero, de acuerdo con la Escritura, para la Iglesia en el tiempo presente, el movimiento es en la dirección opuesta: Un día todos vendrán y se arrodillarán delante de Jesús como el Señor, pero mientras tanto, otro modo de operación dicta el programa: Los discípulos ya intentaron este modo con Jesús y no funcionó: “Señor, restaurarás en este tiempo el reino a Israel” – ¿Harás que tu pueblo se parezca a Salomón en toda su gloria en el Monte Sion?

Pero el mandato de Jesús es muy claro, tan obvio como la nariz en tu rostro: “Me seréis testigos en Jerusalén, Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:9).

Todavía este es el programa. Dios todavía está buscando adoradores. No podemos poner fin a este proceso. Dios será quien lo haga. Debemos continuar respondiendo al llamado de ser pescadores de hombres con el mismo entusiasmo que tuvieron Jesús y los apóstoles.

En la Escritura, el sistema eclesiástico de apoyo viene después, casi como una reflexión posterior, aunque tiene su lugar claramente. Todos los otros oficios de sistemas de soporte y mantenimiento son secundarios a esta misión básica del llamamiento. Acaso no es significativo que el ministerio fundacional, el apostolado, sea principalmente misionero. Este es el caso tanto etimológicamente como históricamente. Etimológicamente, el apostolado es así porque funcionaron como los enviados de la primera sociedad misionera. Históricamente, esa fue su prioridad. ¿Será que nosotros lo tenemos al revés? Para nosotros el ministerio es el sistema de apoyo para aquellos que ya están en el reino. Los ministerios de llamado son una adición opcional, si el tiempo y los recursos lo permiten. Muy a menudo, nuestras iglesias se han convertido exclusivamente en casas de adoración privada y han olvidado que también somos puestos de alcance de los perdidos. Hemos dejado eso para la iniciativa individual. Jesús hizo de esta su meta esencial en el entrenamiento de tres años de un equipo de doce.

Nuestras iglesias son aposentos altos, cerrados al público en general, con las puertas selladas. En el aposento alto, los discípulos adoraron con Jesús, fueron enseñados y celebraron la Cena, que es lo que hacemos en la Iglesia. Pero el aposento alto no es el lugar ordinario para realizar la misión. Llena del Espíritu Santo, la iglesia primitiva salió del aposento alto para dar testimonio público que la metió en serios problemas, pero que pescó miles de peces. Fue al salir del aposento alto que se cumplieron las promesas de Mateo 4 y la gran pesca fue anticipada.

Las misiones no son un apéndice de la ortodoxia. El Dr. Clowney escribió: “No existe una teología separada de las misiones que deba ser agregada a la teología reformada como un apéndice”. En vez de eso, “hay una profundidad misionera en el corazón de las doctrinas que son más preciosas y centrales en la fe reformada – la gloria de Dios, la gracia de Dios, el Reino de Dios y la Palabra de Dios”. El está hablando de la “flama misionera de la teología reformada”.

Existe un avivamiento del paganismo y su espíritu misionero. Ante este coloso de la Babel moderna, los cristianos, al igual que sus antecesores, serán obligados a hablar, aun cuando tal discurso será etiquetado como “discurso de odio”. Los paganos son los peces que necesitamos capturar. Nuestros opositores son a quienes debemos buscar y ganar para Cristo. Por lo tanto, nuestra respuesta debe ser la respuesta de Jesús – una pesca de hombres valerosa con la red del Evangelio, y tomando nuestra cruz para hacerlo. Debe ser la respuesta de Pablo, quien desde una prisión tenía una sola petición en oración: “para que al abrir la boca me sean conferidas palabras para dar a conocer con confianza el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas; a fin de que por ello yo hable con valentía, como debo hablar”. La respuesta de la iglesia primitiva al enfrentar la amenaza real de la ejecución – “Juzgad vosotros si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios. Porque nosotros no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído” (Hechos 4:19). La respuesta de Jesús, que incluía la persecución en su mensaje cuando dijo, “Y cuando sea levantado, atraeré todos los hombres hacia mí”.

Cualquier cosa que se hace en la iglesia debe hacerse, al final de cuentas, para pescar hombres, tocando a los pecadores. La elección no está entre la ortodoxia o las misiones, sino que para ser ortodoxos debemos involucrarnos principalmente en las misiones, si es que queremos ser fieles discípulos de Jesús. Al estar frente al coloso global del paganismo reavivado de nuestros días, debemos escuchar y responder como nunca al llamado urgente de Cristo: VENID; una conversión radical: EN POS DE MI; con una comisión específica: para ser PESCADORES DE HOMBRES; todo esto para la gloria eterna de su Nombre.

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