¿DONDE ESTÁN LOS ATALAYAS?

por Guillermo Green

Reforma Siglo XXI, Vol. 5, No. 2

«Hijo de hombre, yo te he puesto por atalaya…» Ezeq. 3:17

Dios encargó al profeta Ezequiel con el deber de cumplir la tarea de atalaya en Israel. Ezequiel debía oír con cuidado la palabra de Dios, y luego amonestar a Israel por parte de Dios (Ezeq. 3:17). De acuerdo con la respuesta a su mensaje se salvaría el pecador o no. Pero si Ezequiel no amonestaba con fidelidad, y por ese descuido no se convirtiera, Dios demandaría la sangre del impío de la mano de Ezequiel. Pablo tenía el mismo sentido de responsabilidad, afirmando que Dios les «…encargó la palabra de la reconciliación» (2 Cor. 5:19). Los otros apóstoles manifiestan el mismo sentir de responsabilidad con ser fieles portadores de la palabra de Dios.

Nuestros días piden a gritos tales atalayas, ya que se difunden en grados cada día mayores doctrinas engañosas, tanto más peligrosas porque se entregan empaquetadas en una apariencia de piedad. Fui recordado de la necesidad de que los predicadores y ancianos seamos atalayas hoy al presenciar un programa en el canal «Enlaces» en el cual habló su dueño don Jonás (hijo) y otro pastor, Luis Apuy, acompañados por dos personas más. Lo que compartieron estas personas fue típico de sus programas. Ya que muchos de nuestros hermanos miran los programas de «Enlaces», nos es menester ser claros en cuanto a la teología que promueven estos falsos maestros.

1. Interpretación bíblica ‘inspirada’ (léase ‘rara’)

Don Jonás comenzó haciendo un comentario que a través de los videos de la guerra en Iraq se ha dado cuenta de que ahora queda sólo arena y desierto donde Dios había sembrado el huerto de Edén. El se hace la pregunta «¿Qué ha pasado para que un huerto tan fértil se haya convertido en desierto?» Quisiéramos que alguien le diera a don Jonás un curso breve en lógica: ¿Los videos que don Jonás ha visto son del mismo lugar que el huerto de Edén? ¿No existe ninguna parte en el Eufrates que sea fértil? 

Pero aceptemos la pregunta tal como la plantea don Jonás. La biblia no dice específicamente lo que pasó con el Edén, pero sí nos da una respuesta implícita cuando reporta la maldición de Dios sobre la creación a causa del pecado. Pero ni don Jonás ni sus compañeros atribuyen la desaparición del Edén al pecado que mora en el corazón del hombre. De hecho, en toda la hora era claro que estas personas no creen que el hombre tenga una naturaleza pecaminosa, ni que esté bajo la maldición de Dios en general, ni que la creación esté bajo la maldición de Dios. Así que, el primer problema surge de la pura entrada al tema – Jonás y equipo realmente no quieren sacar la respuesta a su pregunta de la Biblia. Y esto es porque tienen otra agenda.

Entró el pastor Luis Apuy y tomó control de la sesión, y se emocionó con el tema. Enfatizó con vigor que la bendición de Dios no consistía en cosas materiales, sino que la unción de Cristo resulta en bendiciones materiales. A pesar de que se esforzó mucho por aclarar su revelación – hasta sudaba – lo sutil de su argumento le escapaba a Jonás, y el magnate televisado prefería las cosas blanco y negro – los desobedientes no reciben cosas terrenas, y los obedientes sí. Pero lo que nos interesa aquí es cómo tanto Apuy como Jonás intentaban convencernos a nosotros, pobres ovejas sin pastor. Brincaban de texto a texto – desde Génesis a Marcos a Génesis a Proverbios a Juan a Génesis… todos sacados totalmente fuera de su contexto histórico y bíblico. Sería digno de un estudio sicológico cómo seres supuestamente pensantes pueden leer un libro que abarca 1400 años de historia y muchas facetas teológicas y de cualquier parte ¡sacar un sólo punto – Dios quiere bendecirme materialmente si ofrendo a don Jonás! Creo que si contáramos las referencias a los términos «bendecido» y «ungido» se manifestaría casa una sicosis. 

A Apuy le serviría mucho un curso elemental en el idioma y costumbres hebraicas. Refiriendose a unos textos que dicen que Dios «coronará» a su pueblo de bendición, nos dijo que la bendición de Dios desciende sobre nuestra cabeza de manera que parecía ser literal, es decir, la bendición de Dios desciende por encima de mi persona. Obviando la metáfora hebrea, de las cuales está repleto el idioma hebreo, Apuy aplica la promesa de manera casi chistosa. Claro, Apuy llamó su interpretación «una revelación importante.» 

Teología del ‘adaptador’

Existe una pregunta ardiente – ¿qué hacía la Iglesia de Jesucristo antes de la aparición de don Jonás? ¡Tantas cosas ocultas en la biblia que nunca han sido descubiertas hasta que Enlaces vino a iluminarnos! En este programa el teólogo Apuy ofrece sin fundamento textual alguno que nuestra fe es como un adaptador de un equipo de sonido. Ahí está el tomacorriente, y ahí está el equipo. Pero sin que se enchufe el adaptador, el equipo no funciona. No se requiere un grado teológico mayor que primer grado para saber que le toca a uno enchufar el adaptador para que fluyan las bendiciones. Claro, a Jonás le gusta las cosas claras, blanco y negro, e interrumpe para asegurar que la teología del adaptador esté clara para todos. Nosotros tenemos que enchufarlo, nos dice en voz no elevada, seria, mirando la cámara, de manera que nadie se equivoque. Y por supuesto, Apuy está de acuerdo (el programa es de Jonás). Me imagino que queda para otro programa explicar como es que se enchufa la fe en el tomacorriente. También queda para una futura revelación el por qué la fe se asemeja a un adaptador y no simplemente como el cable de corriente – pero supongo que estos misterios son entendidos por los que son mejor iniciados que yo. 

El tema del adaptador se deterioró por ser muy abstracto. De hecho, tanto Apuy como Jonás ya habían hecho referencia a Marcos 15:6 (fuera de contexto) donde Jesús critica a los fariseos por invalidar la ley de Dios por su propia tradición. Dejando claro que ‘las tradiciones’ (iglesias tradicionales, teologías tradicionales, etc) estorban un entendimiento de sus revelaciones, Apuy y Jonás optaron por decir las cosas tales como realmente querían decirlas. «Dios pide un intercambio – nuestra fe por su bendición.» Jonás habló que el manejo de nuestras finanzas era crucial para la bendición de Dios (¿hacia dónde va esto? ¿A alguien le queda una duda?) «Mi obediencia va a activar la bendición de Dios.» «Estamos diseñados por Dios para éxito.» «Me apropio de las promesas (de Abraham) para mi.» «La fe es un acto de obediencia. Si yo obedezco, dando el diezmo, cuidándome para mi esposa… hay un intercambio, te conectas a la energía.» «La tradición invalida la bendición.» «Si yo viviera en Badgad ahorita, leería la Biblia y confiaría en las promesas de Dios» (¿por qué no le pedimos que se vaya a Bagdad? ¿No es Jonás quien nos dice que debemos probar nuestra fe? ¿Qué sería una pequeña prueba en Bagdad? ¡Casi nada!). Con todo, la teología del adaptador se resume en esto – nos toca a nosotros enchufar, obedecer, dar un intercambio, y sencillamente creerle a Jonás bajo bombas. 

No somos una ‘llaga podrida’

Refiriéndose a una buena ranchera, «La llaga podrida», que por cierto aprendí en Nicaragua hace muchos años, Jonás rotundamente niega que lo seamos. Según Jonás, fuimos creados «a imagen y semejanza de Dios»…. ¿y? Todo niño sabe esto. Pero el punto de Jonás es que así como fuimos creados, seguimos siendo. Queda claro que el pecado no afectó nuestra naturaleza, no afectó nuestra capacidad, no afectó nuestra habilidad de alcanzar todo lo que Adán podía alcanzar: «Estamos habilitados para éxito.» Para Jonás y clones las cosas son muy simples: Dios está listo en este momento para hacer un intercambio. ‘Cree en sus promesas,’ que significa ‘actúa en obediencia dando el diezmo.’ Dice Jonás «En Cristo tenemos acceso a todas las bendiciones de Dios, punto y final.» Y uno de los clones reafirma, «Está en nosotros el recibir (estas bendiciones) o no.» 

Pero sí existe por lo menos un pecado, y consiste en criticar al bendecido (como a Jonás). Cuando Apuy mencionó Génesis 12:1-3 en su exposición del adaptador, a Jonás le llamó mucho la atención una cosa «Maldeciré al que te maldijere.» En reiteradas ocasiones en el programa Jonás evidencia un extraño temor para alguien tan bendecido de éxito – temor de la crítica. Repitió muchas veces que la persona que criticaba a Abraham iba a ser maldita por Dios. Ya que todos somos hijos de Abraham el bendecido, el que hoy critica a los bendecidos también le irá mal. Bueno. Ya estamos acostumbrados a estos cortocircuitos teológicos. Pero ¿por qué Jonás siente la necesidad tan urgente de ser pregonador de estas imprecaciones? Espero que la respuesta sea que alguien lo esté criticando. Pero me temo que sea sencillamente prevenir que nadie lo haga.

¿Dónde está Jesús?

La ausencia de un reconocimiento serio del pecado en el hombre nos prepara para la total ausencia del Jesucristo bíblico – el que cumplió la ley de Dios para poder imputar su justicia a su pueblo, él que murió para expiar nuestros pecados, y el que resucitó para sellar su triunfo y enviar su Espíritu Santo. Por lo menos Jonás y equipo son consecuentes. El hombre tiene toda la capacidad para recibir la bendición de Dios. No se necesita a Jesucristo. Admirable lo compacto de su teología. Realmente no sé porqué se necesitan tantas horas de programación para comunicarla. Me gustaría que Jonás nos diera una exposición del texto: «El que no tiene al Hijo no tiene la vida.» Pensándolo bien, creo que ya sé lo que diría… No debemos dejarnos engañar por las pequeñas cuñas de «recibir a Jesucristo ahorita» que a menudo ofrece. El Jesucristo de Jonás no es el Jesucristo de los evangelios.

Atalayas a sus puestos!

Si los Reformadores del siglo 16 creyeron que la superstición y semi-pelagianismo de la iglesia Catolicorromana presentaban suficientes razones para una denuncia fuerte, ¿cuánto más el pelagianismo puro de Jonás y equipo? Si Lutero se opuso a la venta de indulgencias de Teztel, ¿cuánto más debemos oponernos al ‘intercambio’ descarado que Jonás hace por la bendición de Dios? Si Jesús permanecía vedado detrás de santos, vírgenes y ritos en el siglo 16, ¿cuánto más queda en el olvido de la teología que promueve don Jonás y por tanto debe ser denunciado? Atalayas – ¡a sus puestos!

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