CHARLES HODGE: SU VIDA E IMPORTANCIA

Por Alan Strange

Reforma Siglo XXI, Vol. 13, No. 1

¿Quién es Charles Hodge, y por qué es importante? Muchos hoy saben poco o nada acerca de Hodge, y los eruditos de las iglesias tradicionales liberales se burlan de él por intentar ser campeón de un calvinismo ya caduco y de conceptos anticuados sobre la Biblia. De acuerdo a estos pensadores, era todavía aceptable para Calvino creer todas las declaraciones de la Biblia como veraces, porque él vivía al comienzo de la edad moderna, o mejor dicho, al final de la edad media. Pero los eruditos más modernos no tienen excusa, porque tal concepto de la Biblia caducó con la llamada Ilustración. Si bien podemos excusar a Calvino y Owens, eruditos como Jonatán Edwards (quien vivió en la plena flor del racionalismo) no tienen excusa para su defensa del calvinismo. Y si Edwards estaba fuera de sincronización con la modernidad, cuánto más Hodge parecía ser un dinosaurio teológico en medio de la democracia Jacksoniana, que era bastante antagónica al calvinismo. Muchos eruditos consideran que Hodge era una contradicción en sí mismo —a la vez racionalista y calvinista— en una época que había abandonado tales conceptos. Pero para los que hoy simpatizan con la fe confesional y calvinista, Hodge debe ser reconocido como un defensor incansable de la verdad, por quien debemos ser profundamente agradecidos.

Nuestra pregunta, entonces, sobre la identidad e importancia de Hodge puede ser contestada de la siguiente manera. Charles Hodge fue un teólogo del siglo 19, dentro de la corriente “Old School Presbyterianism” (la Vieja Escuela de presbiterianismo, es decir, los que se suscribían a la Confesión de Westminster y su sistema de doctrina). Hodge entrenó miles de hombres en Estados Unidos para predicar el Evangelio en un momento de la historia cuando el calvinismo estaba perdiendo su influencia, cediendo al arminianismo, socinianismo, unitarismo y otras cosas peores. El hijo de Hodge, Archibald Alexander Hodge, escribió una biografía de su vida, al igual que Robert W. Anderson, y sus escritos proveen mucho de la información que sigue.

  1. Su vida

Nacido el 28 de diciembre, 1797 en Filadelfia, Charles fue el último de cinco hermanos. Su padre murió seis meses después, dejando a su madre sola para criar a Charles y Hugh (los otros hermanos habían muerto en infancia).

Hodge siempre se refería a su madre Mary, como la que  lo crió fielmente en los caminos del Señor. Mary le enseñó el Catecismo Menor de Westminster, que Hodge repetía a su pastor prominente Ashbel Green, de la Segunda Iglesia Presbiteriana de Filadelfia. Green fue presidente mas tarde de Princeton durante los años que Hodge fue estudiante ahí.

Su hermano Hugh, aunque sólo unos pocos años mayor, fue como un padre para Charles no sólo en su niñez, sino durante toda su vida. Hugh llegó a ser un médico prominente, y Charles siempre lo buscaba para consejos, para que escuchara sus ideas, y también para ayuda económica, la cual recibió en varias ocasiones en montos considerables. Sus cartas a Hugh son una parte importante de la colección de la literatura de Hodge. Revelan una cara de Charles poco visto por el público. Sabiendo que muchos miraban a él como ejemplo, Hodge fue cuidadoso en expresar algunos sentimientos políticos, pero más franco  en su correspondencia con Hugh. En una carta a su hermano, expresa sus pensamientos de otro presbiteriano, el presidente de EE.UU., Andrew Jackson. Y su descripción acalorada no oculta sus ideas negativas sobre él.

Hodge entró a la universidad de Princeton a la edad de 14 años. Princeton había sido fundada en 1746 para sustituir los colegios y universidades populares que surgieron entre los pres- biterianos “New Side” (los New Side originalmente simpatizaban con el Gran Avivamiento, luego tenían varias diferencias con el Old Side). Como las iglesias habían crecido y multiplicado, se necesitaban más pastores. Muchos líderes prominentes del país estudiaron en Princeton, tales como John Witherspoon, quien firmó tanto la Declaración de Independencia y la Constitución de los Estados Unidos. Princeton llegó rápidamente a ser una institución líder, y enfocaba tanto en los asuntos públicos, que algunos temían que su tarea teológica estuviera en peligro.

Como se necesitaba un lugar dedicado a la preparación de pastores, el Seminario Princeton fue fundado en 1812. Hodge entró en 1816 después de graduarse de la universidad. Los primeros profesores fueron Archibald Alexander y Samuel Miller. Al graduarse Hodge, le pidieron si podía seguir como profesor. Fue así que Hodge (a la edad de 22 años) comenzó estudios intensivos de hebreo, e inició sus primeras clases en 1820. Fue ordenado al pastorado en 1821, y asignado como Profesor de lenguas orientales y literatura bíblica en 1822.

Hodge se casó en 1822 con Sarah Bache, bisnieta de Benjamin Franklin. En 1826, como era la costumbre para profe- sores en Estados Unidos, dejó su esposa y los dos hijos con su propia madre, y viajó en barco a Europa para estudiar por dos años. Estudió en Paris, y también en Halle, Alemania, donde se encontró con el gran erudito de hebreo Wilhelm Gesenius (acera de quien Hodge escribió a su madre, “tiene una pequeña risa tonta para todo lo que él dice… Es el último hombre que yo hubiera escogido entre diez mil como filólogo distinguido). Mientras estudiaba en Alemania, conoció a hombres importantes tales como Augustus Tholuck, Augustine Neander, Ernst Hengstenberg y Friedrich Schliermacher. Estableció con algunos de ellos amistades duraderas. También participó de experiencias culturales sublimes, tal como el renacimiento de Bach por Mendelsohn, y escribió al respecto, “Cantaron también una pieza de un antiguo compositor alemán, Bach, cuyas obras han sido ignoradas pero dicen que igualan cualquiera de las mejores composiciones alemanas”.

Hodge resumió sus labores didácticas, y en 1840 pasó con cierta renuencia de la Cátedra de Literatura Oriental y Bíblica a la de Teología Exegética y Didáctica, a petición de su mentor anciano, Alexander. Aunque Hodge no quería pasarse de estudios bíblicos a la teología sistemática, fue precisamente en teología sistemática que desarrolló su reputación duradera, y la Iglesia está profundamente agradecida por este cambio.

En 1846 Hodge fue elegido moderador de la Asamblea General cuando la Iglesia Presbiteriana fue convocada a la Iglesia “Tenth Presbyterian” en Filadelfia. Toda su vida participó en  la vida eclesiástica de su denominación, activo en las juntas   de misiones foráneas y domésticas, también de educación y de publicaciones. Además, sirvió en comités especiales (por ejemplo, una revisión del Libro de Disciplina). Aunque no siempre asistió a la Asamblea General, generalmente escribió un repaso muy completo de las acciones tomadas, apoyándose en amigos que estuvieron presentes. Estos reportajes fueron publicados en The Princeton Review, y sirven como excelente indicio de la perspectiva de Hodge sobre los asuntos importantes en su día. Muchos buscaban a Hodge para escuchar sus ideas, y su consejo era muy respetado.

Charles y Sarah tuvieron ocho hijos antes de la  muerte de Sarah en el día de Navidad, 1849. Hodge le escribió a su hermano, “Ningún ser humano sabe, antes de experimentarlo, lo que es perder en una familia la cabeza y el corazón, la fuente de su luz y amor”.

En 1852 se casó con una viuda, Mary Hunter Stockton, y tuvieron un feliz matrimonio también. Hodge generalmente era de buen humor a pesar de frecuentes dificultades económicas (con lo cual le ayudó su hermano Hugh), y también a pesar de algunos problemas médicos crónicos (como por ejemplo uno de sus piernas que le impedía el movimiento).

Se observó una celebración especial en la Primera Iglesia Presbiteriana, celebrando 50 años de docencia en Princeton Seminary. Los profesores de la Facultad Teológica de la Free Church of Scotland enviaron el siguiente saludo, “Sólo podemos decirle a usted lo que hemos expresado a muchos otros, que estimamos su servicio en favor de la causa por la verdad revelada de valor inestimable, y que lo tenemos por uno de los instrumentos mayores, levantado por la Cabeza de la iglesia, en estos tiempos de duda y antagonismo, para mantener la pureza de la fe una vez dejada a los santos … Lo felicitamos por el lugar honorable y distinguido que tiene por toda la iglesia Presbiteriana, y todas las iglesias que honran la verdad evangélica. Lo felicitamos por la estima cariñosa que le tienen sus alumnos, tanto pasados como presentes, y por la influencia doméstica que ha tenido por la gracia de Dios, produciendo hijos en la fe como usted, quienes siguen sus pisadas y ayudan en su labor”.

El distinguido pastor Henry Boardman se dirigió a Hodge, hablando por todos lo que se habían reunido para honrarlo, incluyendo cuatrocientos de sus alumnos anteriores, “Al repasar este medio siglo de sus labores, reverentemente glorificamos a Dios en usted”. Hablando de la clase de teología enseñada en el Seminario, Boardman dijo, “Un crítico dijo el otro día en burla, repasando los volúmenes de teología publicados recientemente, ‘Basta para el Dr. Hodge creer que algo es verdad, si lo encuentra en la Biblia’. Aceptamos la acusación. El Dr. Hodge nunca ha ido más allá que la Biblia. Ella contiene cada tilde e iota de su teología”. Como Spurgeon, Hodge pensó que el calvinismo era simplemente un apodo por el Evangelio. Se gloriaba en el hecho de que él y sus colegas en Princeton buscara ser fiel y defender lo que los críticos llamaban ‘calvinismo no-original’.

Respondiendo a las expresiones de reverencia, afecto y gratitud en esa ocasión, Hodge dijo, “A un hombre se le debe tener lástima que es llamado a intentar lo imposible. La certi- dumbre del fracaso no lo libra de la necesidad de intentar. Y es imposible que yo pueda compartir los sentimientos del corazón en este momento que casi hacen estallar mi corazón”. El amado Hodge, quien amaba mucho también, murió el 19 de junio, 1878.

2.El significado de Hodge

Si Hodge nunca hubiera hecho nada más, poseyó gran importancia eclesiástica en su servicio como profesor de teología sistemática en el Seminario Princeton durante más de 50 años. Cuando se jubiló en 1877, dejó un legado enorme. Además, Hodge publicó un número vasto de escritos. Y un número grande de libros y artículos ha sido escrito acerca de él.

El legado literario de Hodge es un tesoro para eruditos y los que aman la Iglesia hoy. Para los que desean seguir su ortodoxia, su Teología Sistemática en tres volúmenes, basada en sus ponencias en clase, proveen hasta hoy una visión penetrante de la verdad de Dios en su Palabra. Escribió varios comentarios que siguen siendo útiles. Y particularmente útil para los propósitos eclesiásticos es su obra publicada recientemente en inglés, La historia constitucional de la Iglesia Presbiteriana y Discusiones sobre el gobierno eclesial. Hodge tenía una presciencia de lo que venía, evidenciada en su lucha contra el naturalismo ateo en ¿Qué es el darwinismo? Algunos argumentan que su epistemología de “Scottish Commen Sense Realism” era demasiado simplista, pero una lectura cuidadosa de Hodge revela mayor sofisticación en epistemología de lo que antes se creía. Tanto los liberales como los Reformados se han dado cuenta de esto.

Hodge no sólo dejó un legado literario grande, sino también un legado humano incalculable. Durante sus cinco décadas en el aula, ayudó en la preparación de más de 3,000 pastores, misio- neros y maestros. Dos de los ocho hijos suyos llegaron a ser profesores del seminario Princeton: Archibald Alexander Hodge (1823-1886) y Caspar Wistar Hodge (1830-1881), profesor de Nuevo Testamento. No se puede sobreestimar la influencia de Hodge para la Vieja Escuela presbiteriana en Estados Unidos.

Hodge no siempre estaba con el bando victorioso en sus luchas y los debates que dividían la iglesia de sus tiempos. Perdió en la resolución “Gardiner Spring” en 1861 (que dividió la iglesia en Norte y Sur, y llevó a la formación eventualmente de la PCUS). Tampoco estaba del lado victorioso en el movimiento de unificar las Viejas y Nuevas Escuelas en 1869. Sostenía opiniones que subsecuentemente fueron abandonadas, como por ejemplo el asunto de dos o tres oficios, el bautismo de los católicos romanos, y el lugar de agencias denominacionales, aunque sus ideas han sido revividas en tiempos recientes. No siempre fue seguido por la mayoría en la iglesia. No obstante, fue un gran líder en la Iglesia Presbiteriana, y podemos seguir aprendiendo mucho. Aún cuando las ideas de Hodge no fueron aceptadas, su carácter piadoso y su buen consejo con frecuencia ayudó a la iglesia a adoptar posiciones más cercanas a las Escrituras que hubieran hecho sin su liderazgo. Por ejemplo, sus advertencias en contra de unificar las Nuevas y Viejas Escuelas fueron vindicadas por la historia, la prueba de ello siendo los juicios por herejía de David Swing y Charles Briggs. También es prueba el decaimiento doctrinal de la iglesia en 1903 con las revisiones confesionales, la unificación en 1906 con los presbiterianos Cumberland, y la controversia subsecuente del modernismo y fundamentalismo. Es un testimonio a la influencia de Hodge que Princeton permaneció sano por el período prolongado que tuvo —mucho más largo que cualquier otro seminario de la PCUSA. Princeton retuvo una influencia positiva en la Iglesia Presbiteriana mucho después que otros seminarios habían cedido por completo al liberalismo y modernismo, comenzando su declive hasta después de la muerte de Hodge en 1878 con el nombramiento para la presidencia a J. Ross Stevenson en 1914, y su reorganización en 1927-28. El legado de Hodge, sin embargo, continua en todos los seminarios e iglesias que se dedican a exponer la Palabra sin añadir ni quitar de ella. ¡Que su tribu se aumente!

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