CARTAS DEL TÍO POLICARPO – #4

Reforma Siglo XXI, Vol. 6, No. 1

Tío Policarpo:

Recibe saludos. Perdona por no haberte escrito antes, pero todas las iglesias en nuestra ciudad han estado envueltas en una controversia que nos tienen a muchos muy afligidos. Es sobre el papel del hombre y la mujer en la iglesia. Algunos dicen que Dios ha creado a ambos iguales, y tanto los hombres como las mujeres pueden ejercer todas las funciones en la iglesia sin discriminación. Otros dicen que tanto hombres como mujeres son iguales, pero que Dios ha diferenciado papeles para los dos, y que las mujeres no deben ser pastoras ni enseñar en capacidad oficial. A mi me parece un poco ‘machista’ esta última posición, pero me remito a ti, querido tío, para que me orientes. 

Tu sobrino confundido, Justus

Querido sobrino Justus: 

Gracias por tu amable cartita. ¿Sabes me gusta mucho tu sinceridad? Conozco muchos creyentes muy queridos que tienen un gran confusión sobre el rol del varón y el de la mujer en la iglesia.

Mira sobrino, en realidad hay varios argumentos tanto a favor como en contra de que a los oficios de Presbítero y diácono sólo sean elegidos los varones. Pero en esta oportunidad voy a contestarte la pregunta explicando estas dos posiciones que has mencionado

1. La primera posición teológica es la que afirma, como bien los has enunciado, que «Dios ha creado a ambos iguales, y tanto los hombres como las mujeres pueden ejercer todas las funciones en la iglesia sin discriminación.» 

2. La segunda posición teológica que te parece un poco machista, afirma que «tanto hombres como mujeres son iguales, pero que Dios ha diferenciado papeles para los dos, y que las mujeres no deben ser pastoras ni enseñar en capacidad oficial.»

Sobrino Justus, como me pides orientación, déjame ir al grano. La segunda posición es la más correcta y está deducida de la Biblia misma, mientras que la primera posición teológica es incorrecta, porque no se basa en una lectura seria de la Palabra de Dios.

Permíteme explicarte por qué la primera posición es incorrecta. Claro que es una posición que va ganando terreno en las iglesias que se apartan de la autoridad de la Biblia y buscan autoridad en una corriente de moda que se llama el feminismo humanista. Es más, la primera posición es muy atractiva porque basa la igualdad de roles en la igualdad con que Dios creó al varón y a la mujer. En efecto, Dios los creó a ambas en su propia imagen conforme a su semejanza. Es más, a ambos Dios les encargó ejercer el gobierno de la tierra y el mar (Génesis 1:26-28). Cuando Adán y Eva desobedecieron a Dios, a ambos Dios los castigó, lo cual daría a entender que los trató de la misma manera por ser iguales desde su creación. Hasta aquí todo parece favorecer el argumento de que puesto que el varón y la mujer pueden tener los mismos roles en el gobierno de la iglesia porque ambos fueron creados como seres iguales. 

Pero, cuidado sobrino Justus, esta posición se basa en un argumento que no es correcto sino que es engañoso y falso. Aun si la Biblia estuviera formada sólo por el libro de Génesis, aun si así fuese, este argumento es engañoso y falso. Te ruego que estudies bien las razones que te voy a dar para demostrarte por qué es un argumento engañoso y falso.

En primer lugar, porque en Génesis 1 al 3 la igualdad de naturalezas entre el varón y la mujer no significa automáticamente una igualdad de roles en el gobierno de la iglesia. Los reformados nunca hemos afirmado que haya diferencia de naturalezas esencial entre el hombre y la mujer, más bien hemos afirmado que esto es así. Pero esta verdad no implica que haya una igualdad de roles en el gobierno de la iglesia de Dios.

Es posible que Eva no haya considerado su rol de sumisión a la voz de su esposo Adán quien tenía el rol de sacerdote, rey y profeta. Como sacerdote, Adán ofrecía los sacrificios de obediencia a Dios, y como profeta era el portador de la Palabra de Dios para su esposa, y como rey era cabeza de toda la humanidad, incluida Eva. Por esta razón, después de la desobediencia Dios le clarificó muy bien el rol que Eva debía tener en la familia al decirle: «… y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti» (Génesis 3:16). Dios clarifica más el rol de Adán y el rol de Eva, él es el jefe del hogar y Eva está bajo la voluntad y autoridad de Adán. Entonces, no es verdad que la igualdad de naturaleza de la cual gozan el varón y la mujer significa una igualdad de roles en el gobierno de la familia y de la iglesia. Por eso te decía sobrino que ese argumento es engañoso y falso.

En segundo lugar, porque al leer Génesis es muy claro que Adán no hizo lo correcto en obedecer a la voz de Eva respecto al fruto prohibido. Eva había invertido su rol de estar sujeta a Adán, y Adán había invertido su rol de ser la cabeza de la primera familia y de toda la humanidad. Por eso, las primeras palabras antes de declarar el castigo fueron: «Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida» (Génesis 3:17).

Este relato implica que incluso antes de la caída ya existía esta igualdad de naturaleza esencial entre el varón y la mujer, pero con una clara diferencia de roles. Parte de la razón por la cual Dios castiga a Adán es por no haber asumido su rol de ser el jefe del hogar y por haber permitido que Eva tenga la voz cantante. El falló en su rol de sacerdote, de rey y de profeta. Eva falló en su rol de ser obediente a la voz de Adán. Ambos fallaron al desobedecer la voz de Dios. Por lo tanto el argumento que la igualdad de naturaleza esencial entre el varón y la mujer no significa que tenían una igualdad de roles en el gobierno de la familia y de la iglesia. Date cuenta una vez más que, como te vengo diciendo, ese argumento es engañoso y falso.

En tercer lugar, porque al leer Génesis es muy claro que Dios mismo se dirigió a la primera familia siguiendo el orden estructural de roles que el había establecido. La estructura familiar y de su gobierno, desde el principio estaba basada en la igualdad de naturaleza esencial entre el varón y la mujer pero con una diferencia de roles. Adán era el responsable por la caída del ser humano, de la suya propia, de la de su esposa y ¡de la toda la humanidad!

Esto se demuestra en el hecho que Dios no se dirigió en primer lugar a ambos para llamarles la atención por la desobediencia. La primera en desobedecer la voz de Dios y aceptar la voz del diablo fue Eva, pero Dios se dirigió al varón Adán: «Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí» (Génesis 3:9-10). Adán era la cabeza de pacto de la primera familia, su rol era el de ser el responsable principal, el de ser el jefe de la familia. Adán había abdicado a su rol de ser el jefe de la familia, y eso acarreó una inmediata disensión entre él y su esposa, pues Eva compartía la culpa de haberlo hecho caer. De modo que cuando el varón deja de cumplir su rol de jefe de la familia y permite que la mujer ocupe ese rol, la disensión es y será una consecuencia inmediata en la familia. Así, pues, sobrino Justus, queda claro del propio Génesis que la igualdad del varón y mujer por ser ambos criaturas de Dos no significa que tengan roles iguales en el gobierno de la familia, o en la familia más amplia que es la iglesia. 

En cuarto lugar, Dios mantiene hasta ahora la igualdad del varón y la mujer en su naturaleza esencial, pero les asigna roles distintos en el gobierno de la familia y de la iglesia. Por eso, el apóstol Pablo va nuevamente al Génesis para establecer el fundamento de la diferencia de roles en el gobierno de la Iglesia. De modo que él le hace recordar a la Iglesia de Cristo que la mujer no está permitida enseñar ni ejercer dominio sobre el varón (1 Timoteo 2:11-14). El texto dice: «La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. Porque Adán fue formado primero, después Eva; y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión.»

Sobrino Justus, ¿ves este texto? Aquí se mencionan los roles que ya se mencionaban en Génesis. El rol de sujeción de la mujer y no el de dominar, el rol de aprender en silencio y no el de enseñar. Eva hizo lo contrario en su desobediencia. Adán abdicó a su rol de jefe de la familia y de la humanidad en su desobediencia. Es muy claro que el orden de la creación y el orden estructural de la familia, y de la Iglesia de Cristo, exigen una distinción de roles entre el varón y la mujer. Esta distinción de roles se aplica a la familia y a la Iglesia especialmente en el contexto del Servicio de Adoración.

En conclusión, sobrino Justus, desde la creación hasta el día de hoy, tanto el hombre como mujer son iguales, pero que Dios les ha dado distintos roles a los dos. Como la mujer no está permitida enseñar ni ejercer autoridad sobre el varón, entonces nuestras hermanas mujeres no deben ser ordenadas como presbíteras ni gobernantes ni docentes o pastoras. Porque si así lo hiciéramos, estaríamos contradiciendo la propia Palabra de Dios y la estructura que Dios ha determinado para la familia y para la Iglesia de Cristo. Cuando las iglesias nos resistimos a ordenar mujeres al ministerio pastoral no lo hacemos por ser machistas sino por obediencia a Dios, al Espíritu Santo, y a Cristo que es Cabeza única de la Iglesia.

No te he explicado todavía otros detalles que sobre este tema hay en la Biblia, así que espero que en tus posteriores cartas, podamos dialogar más sobre otros aspectos de este tema. Hasta pronto, sobrino. 

Tu tío, Policarpo

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